fin de semana en La Rioja, febrero 2012

Es nuestra primera salida del año y escogemos una provincia casi desconocida para nosotros: La Rioja. Un buen amigo y compañero de trabajo nos deja su apartamento situado en el centro de Logroño todo el fin de semana a nuestra entera disposición. Así que nos encontramos con un largo fin de semana por delante en el que no queremos dejar pasar la oportunidad de conocer un poco esta tranquila provincia del norte de España.

De sobra conocida por sus excelentes vinos, nuestra intención es descubrir algo más, como su reconocido patrimonio, con los impresionantes monasterios de Yuso y Suso, situados en el municipio de San Millán de la Cogolla y declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997. Cuna del castellano, hasta allí nos queremos acercar para indagar un poco en los orígenes de la lengua con la que nos comunicamos todos los días. También, cómo no, disfrutaremos de uno de los principales objetivos de nuestras escapadas: la gastronomía.

Además de los sitios antes mencionados, nos perderemos por lugares tan interesantes como Santo Domingo de la Calzada, Nájera, Haro y su comarca, las 7 Villas, etc…

jueves 23 de febrero de 2012, SALIMOS DE CURRAR Y CARRETERA HASTA LOGROÑO.

Después de una intensa mañana en la oficina no hay nada mejor como coger el coche y comenzar a conducir pensando que durante los próximos tres días nuestra única obligación será decidir que ver y donde comer. Con ese único pensamiento dejamos Benicasim y ponemos rumbo a Zaragoza por la CV-10 y la A-23. Cómodamente, en poco más de tres horas llegamos a Zaragoza, por lo que solo nos separan 180 km de cómoda autopista de la ciudad de Logroño.

Llegamos a la capital riojana a eso de las 21:00 h. y después de dejar las cosas en el apartamento, situado en pleno centro de la ciudad, damos un paseo por el casco histórico con el objetivo de hacer un primer reconocimiento de la zona y cenar algo. Tras pasear un rato por el coqueto casco antiguo, nos quedamos a cenar en la archiconocida “calle del laurel”, una estrecha calle llena de garitos donde sirven tapas y pinchos de todas clases, acompañados como no, de los mejores vinos de la zona. Después de recorrer dos o tres bares de tapas en la animada calle laurel, decidimos retirarnos a descansar, previendo el duro fin de semana que tenemos por delante.

viernes 24 de febrero de 2012, MAÑANA EN LOGROÑO Y TARDE EN LA RIOJA ALTA.

Comenzamos el viernes fuerte, después de desayunar cogemos la cámara y nos vamos a buscar la oficina de turismo de Logroño situada en la plaza del Espolón. Aquí nos cargamos de mapas, horarios y recomendaciones y nos disponemos a asaltar la ciudad.

Logroño, con poco más de 150.000 habitantes es una capital de Provincia y de Comunidad Autónoma muy tranquila, aunque no siempre ha sido así. Bañada por el río Ebro, la ciudad ha sido a lo largo de la historia un lugar de paso y cruce de caminos, tales como El Camino de Santiago. Por su situación geográfica (frontera entre los reinos de Navarra, Castilla y Aragón), Logroño siempre ha sido un lugar clave en las continuas batallas que tuvieron lugar durante la Edad Media.

Comenzamos la ruta con la visita a la Concatedral de Santa María de la Redonda, situada en la plaza del mismo nombre. Curioseamos un poco el interior y salimos afuera, donde la verdad se agradece el solecito que está pegando a esas horas. Seguimos por la zona echando un vistazo a las iglesias de San Bartolomé, Palacio y Santiago.

Continuamos nuestro paseo a lo largo de la ruta del Peregrino, que cruza la ciudad y nos detenemos en la Fuente del Peregrino, donde justo al lado hay una enorme reproducción del juego de la Oca pintada en el suelo, eso sí, sus casillas representan el recorrido que supone el Camino de Santiago, con sus obstáculos, paisajes y ciudades. Acabamos nuestra mañana de visita logroñesa visitando las Murallas del Revellín, restos de la antigua fortificación que tuvo la ciudad. Dentro de este recinto de exposiciones se encuentra el “Cubo”, un moderno edificio que simula el recorrido de la antigua muralla y donde se proyectan vídeos explicando al visitante la historia de la ciudad. Recomiendo la visita a este lugar, que aún siendo gratuita, resulta muy interesante. Como ya hemos visto prácticamente todo lo que hay que ver en el centro de Logroño, decidimos comer y salir pitando hacia la zona de Haro y sus pueblecitos medievales situados al pie de la Sonsierra. Después de mirar un par de sitios nos decidimos por el coqueto restaurante Tolmay, situado en la plaza Amós Salvador. Allí atendemos a las explicaciones de un simpático y joven camarero que en un momento nos monta una ruta por la zona para esa misma tarde. Antes de dejar el sitio degustamos unas exquisitas patatas a la riojana y un bacalao, también a la riojana, como toca!!

Con el estómago satisfecho cogemos el coche y ponemos rumbo a Briones, una pequeña localidad situada a 40 km de Logroño y a la que llegamos enseguida circulando por la N-232. Su situación en lo alto de un cerro de 80 m de altura responde a su carácter fronterizo entre los antiguos reinos de Castilla y Navarra. Desde este pueblecito medieval se tienen unas hermosas vistas de la toda la Sonsierra con sus viñedos y castillos. El aire medieval se respira por cada rincón de sus empedradas callejuelas, las antiguas murallas y los palacios y casas solariegas.

Disfrutamos de un paseo por Briones e incluso entramos a la exposición temporal que había en el ayuntamiento y donde pudimos observar una fiel recreación de la vida en la comarca hace un siglo. A donde no entramos es al famoso Museo de la Cultura del Vino Dinastía Vivanco, que tiene su sede en este pequeño municipio.

Desde Briones fuimos conduciendo hasta San Vicente de la Sonsierra (apenas 4 km), una antigua ciudad fortaleza creada en el siglo X. Allí aparcamos el coche y subimos hasta su castillo, situado en la parte más alta del pueblo. Desde la fortaleza tenemos unas vistas muy bonitas del río Ebro y al fondo Briones. El Ebro separaba los reinos de Castilla y Navarra, quedando San Vicente de la Sonsierra en la parte navarra.

Aquí en San Vicente es donde cada año salen a la calle Los Picaos, un grupo de personas pertenecientes a la Cofradía de la Santa Veracruz, que como acto de fe y de forma  voluntaria se flagelan la espalda dándose continuos golpes con una madeja. Está declarada fiesta de interés turístico nacional  y es conocida como “Los Picaos”.

Ya anocheciendo llegamos a Haro, capital de la comarca más vinícola de todo el norte de España. Aquí se encuentran las bodegas que han dado nombre a los más famosos vinos de Rioja. Nombres como Ramón Bilbao, Muga, Viña Tondonia, Paternina, etc… tienen su sede en esta localidad. Como además de que se debe reservar con antelación si se quiere visitar una de estas afamadas bodegas, el año pasado estuvimos visitando las de Marqués de Riscal (Elciego, Álava), pasamos un poco por alto el tema de las visitas a bodegas (no somos muy vinícolas) y aparcamos en el centro de Haro con la intención de dar un paseo por su casco antiguo.

Después de dar una larga vuelta observando los cuidados exteriores de sus numerosos palacios (Palacio de Bendaña, Palacio Paternina, Palacio de los Condestables, etc…) nos metemos en un café de la Plaza de la Cruz a tomar algo calentito, puesto que ya es noche cerrada y comienza a hacer fresquito.Tras este alto en el camino damos por finalizada la ruta de pueblos medievales riojanos y volvemos a Logroño.

Después de una reparadora ducha salimos a cenar algo y nos acercamos hasta la calle Cigüeña, fuera del centro y del circuito turístico, y es que nos han hablado de un bar donde ponen unas tapas buenísimas. Como anoche estuvimos por la calle Laurel y hoy es viernes y la verdad es que no tenemos muchas ganas de marcha, decidimos ir al bar La Cortijana, que así se llama el sitio. Resulta ser un bar-hostal de barrio pero donde comemos los mejores pinchos de tortilla y pimientos rellenos, creo, de todo el fin de semana.

Después de una cena muy “española” a base de tapas y raciones (cualquier guiri se moriría de envidia), nos vamos al apartamento a descansar, que llevamos sin parar desde que nos levantamos, hace ya bastantes horas.

sábado 25 de febrero de 2012, HOY TOCA NÁJERA, SAN MILLÁN DE LA COGOLLA, LAS 7 VILLAS Y SANTO DOMINGO DE LA CALZADA, NO ESTÁ MAL PARA UN SOLO DÍA.

Comenzamos el sábado desayunando fuerte en una cafetería del centro. Hoy queremos conocer la zona de Nájera y San Millán de la Cogolla. Para el final del día, si nos da tiempo, haremos una rápida pasada por la villa de Santo Domingo de la Calzada.

Después de reponer fuerzas salimos de Logroño por la A-12, conocida como la Autovía de Santiago, y llegamos a Nájera en menos de media hora (29 km). Aparcamos el coche junto al río Najerilla y en un momento estamos en el centro histórico de la localidad. En tiempos de la Reconquista Nájera fue capital del reino de Navarra, por lo que la importancia histórica y los restos patrimoniales que posee son de gran importancia, palpándose enseguida que uno pasea por sus estrechas calles. Enseguida nos plantamos delante del imponente monasterio de Santa María La Real. Este monasterio se halla “pegado” literalmente a la montaña, lo que se puede comprobar visitando el interior de su iglesia. Fue mandado construir por el rey Don García Sánchez III en 1502, pasando por él diferentes órdenes religiosas a lo largo de los tiempos, siendo incluso utilizado como cuartel de infantería en el siglo XIX, hasta que en 1889 se declaró Monumento Nacional. Pasamos un buen rato visitando el interior del tranquilo monasterio (entrada 3€), hasta que decidimos poner rumbo a San Millán de la Cogolla.

En Nájera se pueden elegir tres opciones para llegar conduciendo hasta San Millán. Nosotros elegimos circular por la LR-206, que aún haciendo unos kilómetros más que por las otras opciones, pasamos por el pueblo de Cañas, lugar donde se encuentra la bella Abadía Cisterciense que lleva el mismo nombre de la localidad. Nuestra intención era la de visitar esta Abadía y hacer unas cuantas fotos de los alrededores, pero nuesstro gozo en un pozo, porque al llegar a Cañas nos dimos cuenta de que la Abadía se encontraba cerrada por obras de restauración.

Tras nuestro “fracaso del día” continuamos camino circulando por unos paisajes realmente bellos y enseguida llegamos a San Millán de la Cogolla. Esta localidad alberga los monasterios de Yuso y Suso, declarados Patrimonio de la Humanidad y lugar donde se escribieron las primeras frases que se han encontrado en lengua romance, lengua que hoy conocemos como castellano o español. Solo por este motivo, la visita a cualquiera de estos dos monasterios ya se hace interesante, si a eso le añadimos que la visita es guiada y que los guías son auténticas enciclopedias andantes, no hace falta decir lo mucho que disfrutamos de la visita al monasterio de Yuso. Elegimos este porque nos pareció más impresionante a la vez que interesante y porque después de comer queríamos dedicar parte de la tarde a recorrer la ruta de las 7 Villas. El otro monasterio, el de Suso, se halla situado  a dos kilómetros montaña arriba del pueblo y solo se puede subir en el autobús de acceso al mismo que sale desde la Central de Reservas, situada junto al monasterio de Yuso.

Como ya he comentado antes, la visita a ambos monasterios es guiada y hay unos horarios establecidos, por lo que si no se quiere quedar uno sin visitarlos conviene reservar con antelación (entrada a monasterio de Yuso: 5 €, monasterio de Suso: 3€). Es muy fácil de reservar accediendo a su página web o llamando por teléfono a la Central de Reservas: 941 37 30 49.

Disfrutamos un montón durante toda la hora que dura la visita admirando la portada de acceso, el salón de los Reyes, el claustro, la sacristía, la iglesia, el coro y sobre todo la estantería de los cantorales, donde se conservan veinticinco impresionantes volúmenes originales copiados entre 1729 y 1731. Los monjes benedictinos ocuparon este lugar hasta el siglo XIX, siendo en la actualidad los encargados de mantener “vivo” el monasterio los frailes agustinos recoletos.

Una vez saciada nuestra sed de arte e historia, ahora tocaba apagar otro tipo de sed casi igual de importante en ese momento para nosotros, y es que son las dos de la tarde y aún no hemos comido. Aconsejados por gente del lugar, dejamos un poco de lado los ostentosos restaurantes que hay en los alrededores del monasterio de Yuso y ponemos rumbo a la cercana Badarán (6 km). Nos han recomendado el restaurante “Cantinflas 2”, situado en la misma travesía que parte el pequeño pueblo en dos. Y la decisión de comer en este lugar no puede ser más acertada, porque la calidad/precio del sitio es brutal. Nos ponemos morados degustando unos garbanzos con chorizo y unos segundos a base de estofado de ciervo y cordero, ummm… y por cierto, a un precio más que ajustado.

Con el estómago lleno (literalmente), cogemos el coche y ponemos rumbo sur por la LR-113, con el plan de pasar la tarde por la zona de las 7 Villas. Se denomina así a la zona alta del río Najerilla, una zona con unos espectaculares paisajes con pueblos que conservan su tradicional arquitectura. A partir de Anguiano la carretera se torna sinuosa, discurriendo junto al río Najerilla y ofreciendo a nuestros ojos paisajes que nos hacen detenernos cada dos por tres a hacer fotos. Hay que tener cuidado con la conducción, puesto que cuanto más nos adentramos en la cuenca del río, comenzamos a encontrarnos en la carretera vacas, caballos, etc…

El primer lugar donde nos detenemos es en el monasterio de la Valvanera, para lo cual una vez pasada la localidad de Anguiano hay que coger un desvío a la derecha que nos llevará por la LR-435 hasta las mismas puertas del monasterio. El lugar es de gran belleza puesto que está situado en la cima de una montaña, a 1026 m de altitud. Aunque no podemos entrar puesto que ya es un poco tarde disfrutamos igualmente de los exteriores del monasterio, de la paz y tranquilidad que allí se respiran y de las vistas que hay de los montes de alrededor.

De allí y como quedan solo un par de horas de sol, decidimos ir a las cercanas Viniegra de Abajo y Ventosa, dos localidades donde realmente parece que se halla parado el tiempo. Paseamos por sus solitarias calles y a nuestro paso salen gallos y gallinas correteando de un lado para otro, así suponemos que se viviría en la España rural hace 50 años. Ya casi anocheciendo decidimos poner fin a nuestro particular “road trip” por las 7 Villas y ponemos rumbo a Santo Domingo de la Calzada, un lugar ideal para acabar un día genuinamente riojano.

En Santo Domingo disfrutamos un montón de un paseo por el centro con sus calles empedradas y acertadamente iluminadas, que le dan un aspecto medieval muy chulo. Visitamos la catedral y subimos a su torre (1,50 €), curiosamente separada del edificio principal. Las vistas desde sus 70 m de altura son impresionantes y como colofón a nuestra ascensión somos testigos de excepción de un “concierto” de campanas un tanto ruidoso…

Ahora sí que damos por finalizado nuestra jornada turística y ponemos rumbo a Logroño, donde nos pegaremos una merecida y reparadora ducha y cenaremos unas tapas en la calle del Laurel despidiéndonos de esta forma de nuestro efímero fin de semana riojano.

domingo 26 de febrero de 2012, COMIDA EN CARIÑENA Y DE VUELTA A CASA, SE ACABÓ OTRO FIN DE SEMANA POR LA TIERRA CON NOMBRE DE VINO.

Nos levantamos, hacemos las maletas, desayunamos y ponemos rumbo a Castellón. Por delante casi 500 km, pero como no tenemos ninguna prisa nos los tomamos con bastante tranquilidad y hacemos una parada en Cariñena (Zaragoza) pegándonos, como no, una buena comidilla. Después de comer, ya no paramos hasta Benicasim, eso sí haciendo cábalas sobre el destino de nuestro próximo fin de semana viajero…

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