fin de semana en la Provenza, marzo 2011

Es nuestro segundo fin de semana viajero del año y hemos organizado una escapada de fin de semana a la Provenza. Volaremos al aeropuerto de Marsella donde hemos reservado un coche de alquiler con el que recorreremos la Provenza, o al menos parte de ella. El campamento base lo montaremos en Salon de Provence y desde allí intentaremos descubrir algo de esta agradable región del sur de Francia. Este viaje era una sorpresa para mi hermano Patri puesto que el sábado 5 celebra su cumpleaños, aunque por temas de una logística mal planeada un par de días antes se enteró del destino, por lo que la sorpresa ya no fue tal.

jueves 3 de marzo: MAÑANA DE CURRO Y NOCHE DE CREPES EN SALON DE PROVENCE

Hoy es otro de esos jueves en los que nos vamos a trabajar y dejamos la maleta hecha en casa. La verdad es que en días como estos, inicio de un fin de semana viajero, las horas en la oficina pasan más rápido. Al salir del curro la rutina de siempre: voy a casa, recojo las maletas, voy a recoger a Valle a su trabajo y carretera hasta el aeropuerto de Manises. Todo eso más la incorporación de mi hermano Patri, que solo hace una semana que ha regresado de un viaje de un mes por Tailandia y Camboya, y es que se está convirtiendo en todo un viajero.

A las 17:55 h. despega puntual de Manises nuestro vuelo de Ryanair que nos llevará hasta Marsella MP2. Esta terminal del aeropuerto de Marsella está reservada única y exclusivamente a compañías de bajo coste. Como no hemos facturado (práctica habitual en nuestros fines de semana), rápidamente salimos de la terminal y buscamos las oficinas de los rent a car. Esta vez y buscando siempre el mejor precio, hemos reservado con Hertz un práctico Opel Corsa (95 €) para los tres días que estaremos en la Provenza. En cuestión de segundos y como si de un equipo organizado se tratara, mientras Valle y Patri colocan las maletas en el maletero, yo busco en el navegador del teléfono la dirección del hotel que hemos reservado en Salon de Provence. Enseguida nos encontramos conduciendo por la A-7  dirección al hotel, del que tan solo nos separan 28 kms.

Para este finde hemos reservado una habitación triple (46 € con desayuno) en el hotel que hay en las afueras del pueblo de la cadena Formula 1, muy básico pero práctico y muy económico. En Francia hay varias cadenas de hoteles low-cost que ofrecen alojamientos muy sencillos a precios muy bajos, por lo que resultan ideales para este tipo de viajes en los que únicamente se está en el hotel para dormir. Ejemplos de estas cadenas pueden ser: Formula 1, Campanile, B&B, etc…

Después de hacer el check-in y dejar las cosas en el hotel nos vamos al pueblo de Salón. Allí damos un par de vueltas por su centro histórico hasta que cenamos en la “Creperie Bretonne”, en la rue Four Bourg-Neuf. Enseguida damos buena cuenta de una ensalada de roquefort y de unas crepes deliciosas, servidas por una simpática joven que practica inglés con nosotros, cosa que le agradecemos sobremanera porque no tardamos en darnos cuenta de que las cartas de los restaurantes con los menús en francés no son lo nuestro. Después de cenar y tras pasear por unas calles desiertas nos retiramos al hotel a descansar.

viernes 4 de marzo: PLAZAS DE TOROS, ANFITEATROS ROMANOS Y CHATEAUS, NO ESTÁ MAL PARA UN SOLO DÍA.

Madrugamos y tras desayunar en el hotel, a eso de las 09:00 h. ya estamos de camino a Arlés (43 kms.). Arlés es una ciudad del sur de Francia situada en el departamento de Bocas del Ródano. El río Ródano se divide en dos brazos en Arlés, formando la región del delta llamada la Camarga. Al estar la Camarga administrada por Arlés, ésta última se convierte en una de las comunidades más grandes de Francia debido a su territorio, aunque su población sólo consta de alrededor de 52.197 (año 2007). El área total del territorio es siete veces más grande que la de París. Arlés fue una de las primeras colonias romanas fuera de Italia. Por ello, esta ciudad cuenta con un Anfiteatro y Teatro romanos además de otros vestigios que dejaron los antiguos habitantes de Roma en su deseo de ampliar las fronteras de su vasto Imperio. Por estos lares seguramente toparían con Astérix y Obélix…

El antiguo Anfiteatro romano hoy es conocido como “Las Arenas” y no es otra cosa que una plaza de toros, eso sí, con un estilo muy peculiar, puesto que es ovalada. En fin, que después de dejar el coche en un parking gratuito en la Avenida del Mariscal Leclerc, nos dejamos caer por la Oficina de información turística que hay en la cercana Esplanada de Charles de Gaulle. Allí nos aconsejan sobre lo que ver en una mañana y nos surten de mapas, horarios y precios de museos, medios de transporte, etc…, o sea, lo que viene siendo una Oficina de turismo en toda regla. Perdemos la mañana paseando por las calles de Arlés y visitamos el Anfiteatro y Teatro romanos (entrada conjunta 6 €), la Plaza de la República, la Catedral de Saint Trophime y el espacio de Van Gogh.

Nos despedimos de esta bonita ciudad y ponemos rumbo a los dos próximos puntos en nuestra ruta por la Provenza: Saint Remy y Les Baux de Provence. Por el camino y en plena carretera vemos un restaurante con buena pinta donde hay bastante gente comiendo por lo que decidimos parar a comer nosotros también. Una vez nuestros estómagos calmados seguimos por la carretera D-17 en dirección a Saint Remy de Provence. Al pasar por el primer cruce que indica “Les Baux de Provence” decidimos visitar primero esta pequeña población para apurar las horas de luz del día y poder así disfrutar de su castillo antes de que empiece a caer la tarde. Seguimos por una carretera de montaña y hacemos una parada en las “Bodegas Sarragán”, donde hay una explanada desde donde disfrutamos de unas bonitas vistas del pueblo de Les Baux y su castillo. Hacemos una visita rápida a las bodegas, muy originales al estar dentro de una gran cueva y ponemos rumbo a Les Baux. Antes de llegar al pueblo hay unos cuantos parkings, todos de pago por supuesto, pero vemos que mucha gente deja el coche aparcado en la carretera sin problemas.

Les Baux de Provence es una pequeña localidad de apenas 800 habitantes situada en lo alto de una colina. Está clasificado con el sello de calidad de “Los pueblos más bellos de Francia” y destaca  ante todo el Castillo del Balzo (siglo XI). Sus empinadas y empedradas calles conducen hacia la entrada al castillo (entrada 7,5 € con audioguía). El castillo se encuentra construido en la parte del acantilado de un pico rocoso que domina la localidad. La fortaleza conserva los vestigios de una torre del homenaje rectangular central del siglo XIII, que es la parte mejor conservada, rodeada por las torres «Sarrazine», «Paravelle» y la «tour des Bannes» (Cuernos, en provenzal). También se conservan los vestigios de una capilla románica, de un extenso recinto exterior y de viviendas excavadas en la roca. Desde el Castillo se obtienen unas magníficas vistas de todo el valle. Tras la visita al castillo y dejando atrás a reyes, princesas y cortesanos, ponemos  rumbo, ya casi de noche a Saint Remy de Provence. Allí nos damos una vuelta por su tranquilo y silencioso centro histórico y nos tomamos un vino en un café de la plaza que hay frente a la Catedral. Como ya se va haciendo algo tarde y aún hay que llegar a Salon de Provence, cogemos el coche y ponemos dirección al hotel, ya que aún hay que cenar y en esta parte de Francia los horarios son muy “europeos”, no vaya a ser que encontremos todo cerrado, que no sería la primera vez que nos quedamos sin comer o cenar, y es que en España tenemos unos horarios muy “diferentes”” al resto de Europa. Esa noche cenamos en el restaurante La Boucherie, junto al hotel. Es un garito especializado en carne y la verdad es que las enormes hamburguesas que pedimos están bien buenas.

sábado 5 de marzo: JAZZ EN AIX EN PROVENCE Y RISOTTO PARA CENAR, BUENA MEZCLA PARA CELEBRAR UN CUMPLEAÑOS.

Comenzamos el día también prontito porque para hoy nos hemos marcado en nuestra hoja de ruta hacer una visita matutina a Aix en Provence, subir luego a la zona de Cadenet, auténticos pueblecitos de la Provenza y por la tarde llegar hasta Avignon antes de que anochezca. Con todo esto por delante, y después de felicitar a Patri por su 27 cumpleaños cogemos el Corsita y metemos en el navegador la localidad de Aix en Provence (38 kms.). Por el camino paramos a hacer unas fotos en el bonito y cuidado Castillo de La Barben, situado en plena carretera D-572. Continuamos camino a Aix y pasamos por el bonito pueblo de Saint-Cannat donde hacemos otras cuantas fotos y es que a partir de aquí todos los pueblos por donde pasamos son  auténticamente “provenzales”.

Aix en Provence, antigua capital de la región histórica de Provenza, hoy en día es una próspera ciudad de casi 150.000 habitantes. Por ella pasaron romanos, visigodos y árabes, perteneciendo desde el siglo XV a la corona francesa. Su ciudadano más ilustre sin duda fue el pintor Paul Cezánne, considerado el padre del arte moderno. Dejamos el coche en un parking cercano a la Course Mirabeau, arteria principal de la ciudad. Por esta avenida y sus calles paralelas perdemos un par de horas disfrutando de un ambiente muy divertido, concierto de jazz en plena calle  incluído. Nos tomamos un café en una de las terrazas de Mirabeau y ponemos rumbo al corazón de la Provenza.

Tras dejar atrás la animada Aix en Provence cogemos la carretera D-543 pasando por Cadenet y Cucuron hasta llegar a la bonita localidad de Lourmarin, donde comemos. Todos estos pueblecitos son de postal, lugares muy tranquilos con praderas verdes y pequeños castillos. Después de comer en Lourmarin visitamos Bonnieux, Goult y Rousillón. Este último pueblo destaca por sus canteras de ocre. Sus caprichosas formas y texturas ya se explotaban en tiempos prehistóricos por artistas rupestres que utilizaban esta fina arcilla amarillenta para fabricar pigmentos. Esta lugar es conocido como el Colorado de la Provenza.

De allí ponemos rumbo a Avignon (48 kms.), donde pasamos el resto de la tarde. Situada al noroeste de la Provenza, Avignón es la capital del departamento de Vaucluse. Atravesada por el río Ródano, fue residencia de los Papas durante el siglo XIV. El centro de la ciudad está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Palacio Papal es la más grande de las construcciones góticas de la Edad Media, sus muros alcanzan más de 5 metros de grosor. Se trata de un monumento impresionante que se asienta en la plaza del mismo nombre, sobre una protuberancia rocosa que había en la parte norte de la ciudad, sobre el Ródano, llamada Rocher des Doms.

Así que, tras perdernos por las callejuelas del centro de Avignón y disfrutar de sus magníficos Palacios y Catedrales damos por finalizado un largo día “provenzal”, poniendo rumbo a Salón de Provence, donde cenaríamos en un restaurante italiano celebrando de esta forma el cumpleaños de Patri. Después de cenar nos tomamos una copa y ante la escasez de posibilidades para alargar un “poquito” más la noche nos retiramos a dormir.

domingo 6 de marzo: DE VUELTA A CASA, AU REVOIR FRANCIA.

Nos levantamos temprano y tras dejar el hotel nos dirigimos al aeropuerto MP2 ya que nuestro vuelo sale a las 09:00 h. Los trámites de dejar el coche y localizar la puerta de embarque son muy sencillos cuando se trata de un aeropuerto tan pequeño como este, así que, casi sin querer, enseguida nos encontramos dentro del avión de Ryanair que nos devolverá a casita y con ello a la rutina de todos los días. De esta forma acaba otro fin de semana europeo, eso sí, con ganas y nuevas ilusiones para preparar el siguiente.

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