fin de semana en Oporto, noviembre 2010

 

Elegimos la ciudad de Oporto para pasar un fin de semana viajero y lo hacemos aprovechando que Ryanair inaugura este mes de noviembre ese nuevo destino desde el aeropuerto de Manises. Nuestra única experiencia en el país vecino se remonta a unos días que yo pasé en  Lisboa con mis padres hace ya más de veinte años y hacía tiempo que teníamos ganas de hacer una incursión, aunque fuera corta, en nuestro vecino peninsular. Oporto es la segunda ciudad más grande de Portugal después de Lisboa. Situada al norte del país junto a la desembocadura del río Duero, es un lugar muy especial; tal vez sea ese aire de decadencia que la invade o la vida que se respira en ella. Tal vez sean sus elegantes barrios y villas señoriales en contrapunto con las estrechas calles y viejos callejones que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Oporto es una ciudad para recorrerla andando, disfrutando al máximo de sus estrechas callejas cargadas de historia y nostalgia. Un paseo al anochecer junto a la ribera del río Duero, la sensación que produce entrar en el Mercado de Bolhao o el sabor de sus dulces vinos son algunas de las cosas que jamás se olvidarán de una visita a Oporto. Este viaje lo programamos desde un principio con mi hermano Patri, apuntándose a ultimísima hora nuestro buen amigo Rodri, por lo que las risas están  aseguradas antes de salir de casa.

jueves 11 noviembre: LLEGADA A OPORTO Y CENA EN UN LUGAR REBOSANTE DE ENCANTO: GALERIA DE PARIS

El vuelo de Ryanair despega hiperpuntual de Manises, por lo que diez minutos antes de la hora prevista estamos aterrizando en el moderno aeropuerto de Francisco Sa Carneiro, situado a unos 15 kilómetros al norte de la ciudad de Oporto. Una vez retrasados una hora nuestros relojes, en el mismo aeropuerto y bajando unas escaleras mecánicas accedemos al metro que nos llevará al centro de la ciudad. El metro de Oporto se encuentra entre los más modernos de Europa, siendo el más largo de Portugal. El billete desde el aeropuerto al centro nos cuesta 2 €. Más tarde comprobaríamos que la tarjeta que nos expidió el cajero de la estación de metro se puede recargar, saliendo entonces el viaje por 1 € ó 1,5 €, dependiendo de la zona. Oporto cuenta además del metro, con una efectiva red de autobuses, los cuales también se pueden pagar con la tarjeta “Andante”, que es la misma que se utiliza para el metro. Sólo comentar que al igual que en otros países como Italia, antes de subirse a cualquier medio de transporte público, no hay que olvidarse de validar la tarjeta.

 

Como ya he dicho antes la ciudad de Oporto se encuentra volcada al tramo final del río Duero, siendo su centro urbano y casco histórico muy factibles de recorrer caminando, lo que la convierte en una ciudad muy cómoda de visitar. Tras poco más de media hora de trayecto nos bajamos en la parada de Trindade, desde donde apenas tenemos unos cinco minutos andando hasta el hostel donde habíamos reservado habitación. En la estación de Trindade nos está esperando Rodri que había llegado a Oporto unas horas antes que nosotros.

Hacemos el check-in en el Porto Spot Hostel y siguiendo los consejos del chico de la recepción nos vamos a cenar a la rue Galería de París, en el centro de la ciudad, en la zona de la Avenida Dos Aliados. Vamos andando puesto que el hostel está estratégicamente situado muy cerca del centro. Sobre el hostel escogido para dormir este fin de semana y que reservé a través de booking sólo puedo hablar maravillas. Es un establecimiento nuevo, situado en un antiguo edificio señorial restaurado con muchísimo estilo y que cuenta con habitaciones dobles (40 €), triples (53 €) y cuádruples (56 €), todas ellas con desayuno incluído. Vamos que lo recomiendo de todas todas, ya que su relación calidad precio es la leche.

Cenamos en el café “Galería de París”, situado en la calle del mismo nombre. Es un garito con mucho encanto donde se cena de vicio y a un precio muy asequible, contando incluso con música en vivo. Esa noche elegimos para cenar una degustación de tapas típicas portuguesas seguidas de un par de porciones de tarta de la casa que quitaban el sentido.

Así que después de cenar nos vamos hacia el hostel dando un paseo por el tranquilo centro de la ciudad, planeando como iban a ser los dos próximos días en Oporto.

viernes 12 noviembre: CENANDO CON FADOS, UNA FORMA IDEAL DE ACABAR UN DÍA EN OPORTO

Nos levantamos temprano, desayunamos, y armados con planos y apuntes nos disponemos a hacer el primer ataque a la ciudad. Saliendo del hostel bajamos por rue Sa Da Bandeira hasta el mercado de Bolhao. Aunque su exterior tenga un aspecto de dejadez absoluta y literalmente se caiga a trozos, este mercado es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Desde 1914 se vende carne, pescado, fruta, flores y muchos otros productos.  En el interior de este lugar se conserva todo la esencia de Oporto.

Desde allí bajamos hacia el centro por la comercial rue Santa Catarina, pasando por el Café Majestic, abierto desde 1921 y famoso por pasar en él muchas horas la escritora de Harry Potter. Al llegar a la Plaza de la Libertad, final de la Avenida de los Aliados, nos detenemos en el Mc Donalds que hay allí. Este local de la famosa cadena de comida rápida aparece en todas las guías de viaje por estar perfectamente integrado en el entorno. El próximo lugar al que vamos y que es de paso obligado en toda visita que se haga a Oporto es la Torre de los Clérigos, situada en la calle del mismo nombre, muy cerca de la Avenida de los Aliados. Se trata de una iglesia con una torre anexa, que durante muchos años fue la más alta del país. Si se suben sus 240 escalones se puede disfrutar de unas estupendas vistas de la parte antigua de la ciudad. La visita a la pequeña iglesia es gratuita pero para subir a lo más alto de la torre hay que pasar por caja (2 €).

 

Junto a la Torre, en la cercana rue Das Carmelitas se encuentra la espectacular librería Lello. Esta vieja librería se encuentra entre las más bellas del mundo, dando el salto a la fama al haberse inspirado en ella la creadora de Harry Potter para crear la biblioteca de la Academia Hogwarts, y es que se ve que J.K. Rowling estuvo trabajando en Oporto como profesora de inglés.

Como ya va siendo hora de hacer un alto y tomar algo, nos pedimos unos finos (caña de cerveza) en Galería de París. En este local, que fue donde cenamos ayer, se puede degustar una excelente comida casera por 7 euros. Tras este descanso continuamos con nuestro recorrido por la ciudad poniendo rumbo ahora a la ribeira, la parte más turística de Oporto. Pasamos por la vieja estación de San Bento, construida en el siglo IX sobre los restos del convento del mismo nombre. Este edificio conserva en su interior una espectacular decoración de azulejos (más de 20.000), donde se retrata la historia de Portugal.

Después de perder un rato por la zona donde está la Catedral, la Casa de Cámara y el Pelourinho, nos metemos a comer en un restaurante de la rue San Joao, donde anuncian que cocinan unas excelentes francesinhas, una especie de sandwich con numerosos ingredientes, típico de la cocina portuguesa. Tras saciar el apetito llegamos a la ribeira, lugar con un encanto especial con las vistas de las bodegas de Oporto al otro lado del río y sobre todo del imponente puente de hierro Luis I. Nos sentamos en una cafetería a tomar un “pingo”, que es como llaman los portugueses al café con leche y nos hinchamos a hacer fotos, ya que las vistas desde ese lugar son de postal.

Decidimos cruzar al otro lado del río Duero mañana por la tarde y aprovechar así para visitar alguna de las famosas bodegas de Oporto y ponemos rumbo al museo de la fotografía, en la rue Campos Martires Da Patria. De camino al citado museo nos pasamos por la iglesia de San Francisco y por el Palacio de la Bolsa. El museo de la fotografía (entrada gratuita) está situado en la antigua prisión de la ciudad, manteniéndose en un estado de conservación óptimo, haciendo que la visita sea muy interesante. Las fotografías que se muestran en el museo se centran en la historia reciente de Portugal por lo que la visita al museo se torna en una clase de historia muy interesante. En el piso superior hay una exposición de cámaras fotográficas de todo tipo muy curiosa.

Esa noche, después de pasar por el hostel para pegarse una relajante duchita nos vamos a cenar a la rua De Passos Manuel. En el 4º piso del número 178 de esa calle y justo enfrente del teatro Coliseo do Porto se encuentra el “Maus Hábitos”, un local donde ofrecen cenas íntimas con Fados en directo. De la existencia de este local nos enteramos de casualidad, gracias a un chico gallego que conocimos y que nos habló de este lugar. Por 15 euros por persona cenamos un plato de cordero al horno con canela y castañas, precedido de una sopa de verduras (presente en todos los menús portugueses), mientras disfrutábamos de una impresionante actuación de fados. Fue una noche mágica y realmente muy económica y es que en esta escapada a Portugal hemos comprobado que en este país aún se puede comer a un precio relativamente económico.

sábado 13 noviembre: POR FIN PROBAMOS EL BACALAO DE OPORTO

El día de hoy lo hemos reservado para visitar la Fundación Serralves, lugar donde se aloja el museo de Arte Contemporáneo de Oporto, el museo más visitado de Portugal. Para ello, desde nuestro hostel cogemos el autobús número 502 dirección Matosinhos. Pero primero nos acercamos dando un paseo hasta la Casa da Música, un moderno edificio situado en la plaza de Mousinho de Albuquerque. Este lugar cuenta con un auditórium donde se celebran números conciertos y exposiciones. Su visita, siempre que no haya actuaciones, es gratuita y resulta muy interesante simplemente por admirar el diseño de vanguardia del edificio.

La siguiente visita cultural de la jornada es en la Fundación Serralves (museo de Arte Contemporáneo), lugar que la verdad nos decepcionó un poco por encontrarse en obras y poder disfrutar de muy pocas exposiciones. De todas formas el plato fuerte de este museo son los jardines que lo rodean, muy cuidados y donde se respira una tranquilidad absoluta. Desde allí volvemos a coger la línea de autobús 502 esta vez dirección Bolhao y nos bajamos en la parada de Cedofeita. Bajando la animada rue Cedofeita se llega hasta plaza Gomes Teixeira. Justo delante de la iglesia Dos Carmelitas, en un callejón llamado travesía Carmo hay un par de restaurantes que nos recomendaron para comer el típico bacalao de Oporto a buen precio. Son el “Ze Bota” y el “Papagaio”. Nosotros lo hicimos en el segundo, puesto que el otro estaba cerrado.

Después de acabar hartos de bacalao a la brasa, por cierto, exquisito, ponemos rumbo a la ribeira con la intención de visitar alguna de las bodegas del famoso vinho do Oporto. Cruzamos el puente Luis I bajo una fina lluvia y llegamos hasta Vila Nova de Gaia, localidad situada justo enfrente de Oporto, en el lado sur del río Duero y que es donde se ubican la mayoría de las famosas bodegas. Estas bodegas son visitables y la verdad es que muchas de ellas son preciosas.

Nosotros no llegamos a visitar ninguna de ellas al no tener en cuenta que a las cinco de la tarde cierran la mayoría de ellas. No obstante llegamos a tiempo para disfrutar de una degustación de una variedad de vinho de Oporto en la bodega Croft. Aunque nosotros no somos unos grandes amantes del vino, esto puede servir como excusa para volver a visitar Oporto en otra ocasión. Para próximos visitantes de la hermosa ciudad portuguesa y amantes de las bodegas comentaré que las dos únicas que son gratuitas son Taylor y Croft.

Después de hacer unas cuantas fotos de la preciosa estampa que nos ofrecía la ribeira  a esas horas, nos fuimos a descansar al hotel que el día había sido muy largo. Esa noche cenamos un “cachorro”, una especie de perrito caliente pero con bastantes más “ingredientes”.

domingo 14 noviembre: Y EL FIN DE SEMANA PORTUGUÉS SE ACABÓ…

Esta mañana sólo nos da tiempo a hacer el check out, desayunar y coger el metro en dirección al aeropuerto. A las 15:30 h. despega nuestro vuelo con dirección a Valencia donde volvemos a poner el reloj en hora “española”, cosa que nos devuelve a la cruda realidad. Ahora toca pensar en el próximo destino.

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2 comentarios

  1. Estela

    Hola,

    Me gustaría saber, si lo recuerdas, el nombre del restaurante donde cenasteis escuchando fados.

    Muchas gracias!

    10 marzo, 2011 en 16:54

    • Hola Estela,
      Me acabo de dar cuenta de que no puse el nombre del local. Se llama “Maus Hábitos” y está en el número 178, 4º de la rua De Passos Manuel. Ya lo he corregido en el relato.

      Un saludo

      10 marzo, 2011 en 17:43

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