fin de semana en Milán y Bérgamo, septiembre 2010

Que mejor manera de despedir el verano que pasando un fin de semana viajero en el norte de Italia. Lo hacemos volando a Bérgamo con Ryanair, como siempre con una tarifa insuperable: 18 € i/v. Contaremos con un total de dos días y medio en los que montaremos la base en Bérgamo, ciudad en la que pasaremos la primera jornada para intentar empaparnos de ese carácter medieval que la invade. El segundo día lo dedicaremos en exclusiva al principal objetivo de esta escapada: Milán, capital de Lombardía, motor económico de Italia y centro internacional de la moda. Teníamos ya ganas de visitar esta ciudad, que además de contar con los títulos citados, se le suma el de poseer la mayor catedral del mundo en su género (Gótico) y la tercera más grande de Europa en cualquier estilo.

jueves 16/09/2010: LLEGADA A BÉRGAMO, ANTIGUA CIUDAD MEDIEVAL

A las 14:40 h. tiene prevista su salida del aeropuerto de Manises nuestro vuelo de Ryanair que nos llevará hasta Bérgamo. El mismo se retrasa cerca de una hora y media, cosa que siempre es un contratiempo, pero que en este viaje en concreto tampoco importaba mucho puesto que no teníamos que coger otro medio de transporte al llegar a Bérgamo para trasladarnos a Milán, ya que íbamos a dormir allí. Después de una hora y cuarenta minutos de vuelo aterrizamos en el aeropuerto de Orio al Serio. Desde este aeropuerto salen autobuses para cualquier ciudad importante del norte del país, incluso a Venecia. Como la mayoría de la gente que vuela a Bérgamo es para visitar Milán, comentaré que los autobuses que van hasta la capital internacional de la moda cuestan 14 € i/v. La segunda opción para llegar a Milán es ir en autobús hasta la estación de trenes de Bérgamo y allí coger un tren hasta Milán. Esta segunda opción sale algo más económica (1’80 € de bus más 8’40 € de tren i/v), aunque puede resultar un poquito más engorrosa puesto que al llegar a la estación de Bérgamo habrá que esperar la salida del próximo tren a Milán (salen cada hora), eso ya depende de gustos, tiempo y/o presupuestos. Como tenemos el alojamiento para las tres próximas noches en Bérgamo, en el mismo aeropuerto cogemos el autobús nº 1 (1,80 €), que en cuestión de 15 minutos nos deja en la estación de trenes de la ciudad. Allí llamamos a Patrizia, la dueña de Petitsuite, una agencia que cuenta con tres apartamentos en la ciudad y que descubrimos en internet. Ella misma nos recoge en la estación y nos lleva hasta el apartamento que habíamos reservado. Los apartamentos son una verdadera pasada y salen por 75 € la noche con desayuno e internet incluidos. Destacar también la atención de Patrizia que estuvo en todo momento atenta a todas las necesidades que pudieran surgirnos durante nuestra estancia en la ciudad. La única pega resultó ser la situación del apartamento, algo alejada del centro de la ciudad y de la estación, por lo que continuamente tuvimos que depender del autobús.

La ciudad de Bérgamo está situada a 50 kilómetros al noreste de Milán. Está divida en dos partes claramente diferenciadas: la ciudad alta y la ciudad baja. La ciudad alta, encaramada en una colina y rodeada por más de 5 km de muralla es la más interesante, siendo donde se aglutinan casi todos los puntos interesantes de la ciudad. La ciudad baja es una mezcla de calles llenas de tráfico y de modernos edificios, vamos, lo que podría denominarse una ciudad “normal”. Existe un funicular que conecta ambas partes de Bérgamo.

Después de dejar las cosas en el apartamento decidimos hacer nuestra primera incursión en la parte más moderna de la ciudad, ya que Patrizia nos había dicho que esa noche celebraban el fin del verano abriendo todos los comercios del centro hasta la medianoche. Hay mucho ambiente con todo el centro lleno de gente e incluso con actuaciones musicales en algunas calles. Después de dar una vueltecilla nos pegamos una magnífica cena en el restaurante “Al Vecchio Tagliere”, situado en la vía San Alessandro, 13. Cuenta con un bonito patio interior donde disfrutamos de un rissoto al funghi porcini que estaba de vicio. Después de cenar nos tomamos, como no, un gelato, y nos vamos a dormir que para mañana tenemos reservado un duro día en Bérgamo.

viernes 17/09/2010: HOY TOCA BÉRGAMO

Nos levantamos temprano y cogemos un autobús (línea 3) que nos deja en la plaza Mercato delle Scarpe. Allí empezamos a saborear la ciudad alta descubriendo rincones y placitas que enun momento te trasladan a la Edad Media.

Subimos por vía Gombito hasta llegar a la Piazza Vecchia, auténtico corazón de la ciudad alta. Según dicen, a Le Corbusier le pareció “la plaza más bonita de Europa”. La plaza está rodeada de palacios como el Palazzo della Ragione y el Palazzo Nuovo, que en la actualidad es la biblioteca de la ciudad. En uno de los extremos de la plaza está situada la imponente torre del Campanone, donde todavía tocan las campanas anunciando el antiguo toque de queda de la ciudad. La entrada combinada para subir a la torre Campanone y visitar la Rocca, el museo Storico de San Francesco y el museo de Donizettiano (compositor de óperas nacido en Bérgamo e hijo predilecto de la ciudad) sale por 5 euros y se puede comprar en cualquiera de los puntos citados.

Pasamos la mañana y parte de la tarde visitando estos lugares y paseando por la tranquila ciudad alta de Bérgamo. Comemos en el restaurante “l Sole”, situado una de las esquinas de la Piazza Vecchia. Es el típico sitio con solera, sin muchos lujos pero con una comida exquisita y a buen precio. Me meto para el cuerpo un cabrito con polenta que quita el sentío, ummmmm.

Ya por la tarde bajamos en el funicular hasta la parte moderna de la ciudad donde callejeamos un poco visitando entre otras cosas un mercadillo de productos alimenticios típicos italianos donde la mayoría de las cosas tienen una pinta para chuparse los dedos, y es que como yo digo: ir a Italia es asegurarte comer de lujo.

Cuando nuestros pies ya dan la señal de alerta de que no pueden más, cogemos la línea número 1 del bus hasta el funicular, después subimos en éste hasta Piazza delle Scarpe y desde allí con el bus número 3 hasta la vía Ruggeri da Stabello, que es donde tenemos el apartamento. Y es que como dije antes, la única pega de nuestro alojamiento en Bérgamo es que dependemos de coger un par de autobuses para llegar hasta él. Lo mejor sin duda del apartamento además de lo extremadamente coqueto, limpio y nuevo que está, es el restaurante que tiene a 50 metros, la Pizzería “Da Nerone”, donde cenamos esa noche de escándalo.

sábado 18/09/2010: EL PLATO FUERTE DEL FIN DE SEMANA, MILÁN

Hoy es el día elegido para ir a Milán, por lo que madrugamos bastante y cogemos un tren en la estación de Bérgamo. Salen trenes regionales para Milán cada hora, el billete cuesta 8,40 € i/v y hace el recorrido en una hora.

Milán es la segunda ciudad más importante de Italia. Entre las maravillas que escaparon a los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial se encuentran el Duomo, La última Cena de Leonardo Da Vinci y el teatro de la ópera de la Scala. Pero por lo que realmente destaca Milán hoy en día es por ser el centro mundial de la moda y el diseño. Armani, Gucci, Versace, Prada Dolce & Gabana, etc… empezaron en Milán y tienen aquí tiendas donde como no vayas con una tarjeta de esas llenísimas de crédito no puedes ni asomarte.

Nuestro tren tiene la última parada en la estación Puerta Garibaldi de Milán. Desde allí cogemos el metro (1 €) y después de hacer un transbordo, en menos de 10 minutos nos bajamos en la parada del Duomo. Parecen que las salidas de esta estación de metro las hubieren hecho a propósito, pero es que salgas por donde salgas, nada más salir a la superficie te encuentras de frente con el Duomo, la magnífica e imponente catedral de Milán.

Visitamos el Duomo (entrada gratuita) y alucinamos con su interior. Una sucesión de columnas y vidrieras se exhiben delante de nosotros y de cientos de turistas que al igual que nosotros, también están alucinando ante semejante maravilla. Aconsejo encarecidamente subir a la terraza del Duomo. Hasta ella se accede por una puerta lateral situada en el exterior de la catedral, en su lado norte. Se puede subir por unas escaleras que cuentan con 165 peldaños (5 €) o tomando un ascensor (8 €). La visión desde el tejado de la catedral es brutal. Desde allí además de poder ver todo un bosque de chapiteles, estatuas y pináculos, se disfruta de unas magníficas vistas de la ciudad de Milán, pudiéndose ver en un día claro hasta territorio suizo.

Tras la visita al Duomo nos damos una vuelta por la galería comercial de Vittorio Emanuele, situadas justo al lado de la catedral. Es aquí donde están presentes todas las firmas más chic del mundo y donde vemos a numerosos “pijillos” gastar pasta de forma descomunal. Estas galerías cubiertas comunican la Piazza del Duomo con la Piazza de la Scala. Para imaginar que nivel hay por aquí, basta decir que en la galería hay hasta un hotelito de 7 estrellas.

Como nosotros no compramos nada y la verdad es que después de pasar un ratillo por allí ya es hasta aburrido ver a tanta gente sobrada de pasta entrando y saliendo a tiendas de superlujo, decidimos irnos a comer. Comemos en un café de la calle San Paulo, y es donde peor y más caro lo hacemos de todo el fin de semana. Es lo que tiene Milán, como no te alejes del centro la clavada es impresionante y encima la comida es simplemente aceptable. Esa fue una de las razones de decidir montar el campo base en Bérgamo.

Después de comer visitamos la tienda que Ferrari tiene en Milán. Situada en la misma calle San Paulo, muy cerca de la Piazza del Duomo, es la mayor tienda Ferrari de Italia. Cuenta con tres plantas llenas de ropa, complementos, accesorios, juguetitos, etc….donde los “ferraristas” disfrutan como enanos. Eso sí, los precios son también para flipar: unas gafas de sol edición limitada de no se qué modelo de coche salían por nada más que 13.000 € y cualquier cochecito hecho a escala no bajaba de los 500 ó 600 euros. En fin, que con unas cuantas fotos abandonamos la tienda debajo de una lluvia fina pero cansina, y es que la misma nos está acompañando desde que hemos llegado a Milán.Encaminamos nuestros pasos, guía en mano, hasta el teatro de La Scala, situado en la plaza del mismo nombre. Lo primero que se observa al estar delante del famoso edificio es lo austera que resulta su fachada, en claro contraste con su suntuoso interior de seis niveles, con lámparas de araña y palcos forrados de seda escarlata. Esta diferencia entre interior y exterior se debe a que, cuando se construyó, en 1778, estaba en una calle estrecha rodeado de casas, lo que hacía imposible admirar su fachada. Posteriormente las casas se demolieron para crear la Piazza della Scala, dejando una plaza imponente y un teatro con una fachada un poco vulgar.

Visitamos el museo del teatro (entrada 5 €) situado en el mismo edificio. En la planta baja del museo hay una colección de interesantes objetos relacionados con la ópera como carteles originales o la mascarilla y el molde de la mano de Giuseppe Verdi, pero lo más impresionante y unos de las cosas que más disfrutamos del fin de semana, sin duda fue la visita al teatro, cosa que se puede hacer pagando la entrada al museo, siempre que no haya ninguna representación o ensayo. Nos subimos a un lujoso palco del segundo piso todo forrado de seda y allí estábamos Valle y yo, como si fuéramos dos aristócratas de época. La única diferencia era que a esa hora el teatro estaba vacío. Los únicos eramos nosotros y dos o tres atrezzistas preparando el decorado para la siguiente función, que por supuesto no teníamos ni idea ni cual ni cuando sería. Tras esta visita al teatro nos prometemos volver a Milán un fin de semana a disfrutar de un concierto, una ópera, una obra de teatro (o lo que sea) a la Scala, siempre y cuando Ryanair siga manteniendo esos precios.

Después de alucinar con el interior de la Scala nos damos un paseo por el Quadrilatero D’oro, zona comercial de los diseñadores y lugar a rivalizar con la galería de Vittorio Emanuele en cuanto a lujo y sofisticación. Comoo ya estamos harto de tanta tienda pija y no para de llover,  nos vamos a la Piazza del Duomo y entramos en el Rinascente, un centro comercial donde se pueden ver cosas más asequibles para el resto de los humanos que no vamos de compras con chófer y mercedes de 8 metros.

Allí Valle se hace con alguna cosita para casa y como ya va siendo tarde y aún hay que llegar a Bérgamo, cogemos el metro para llegar a la estación Puerta Garilbaldi, desde donde saldremos hacia Bérgamo.

Esa noche volvemos a cenar en la pizzería “Da Nerone”, en la calle Ruggero da Stabello. Me comí una pizza al funghí porcini que ya está en lo más alto de la lista de mis mejores pizzas junto a una de berenjena que probamos en una pizzería de Quartucciu, durante un viaje que hicimos a Cerdeña.

domingo 19/09/2010: DÍA DE REGRESO A CASA

El avión que nos lleva hasta Valencia sale muy temprano, a las 06:30 h. Por eso debemos pedir un taxi para que nos recoja en el apartamento a eso de las 5. Desde allí hasta el aeropuerto apenas hay 10 minutos, por lo que con tiempo de sobra llegamos a Orio al Serio. El avión despega con media hora de retraso debido al tráfico aéreo y a después de menos de dos horas de viaje estamos aterrizando en Manises, poniendo así fin a otro fin de semana viajero.

 

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5 comentarios

  1. Víctor

    Enhorabuena por este viaje y muchas gracias por la información aquí detallada, me ha sido de muchísima ayuda para preparar un viaje similar 😉 Un saludo!

    1 febrero, 2011 en 23:05

    • Hola Víctor, me alegro de que el relato de nuestro viaje te haya servido para preparar el tuyo.

      Un saludo

      3 febrero, 2011 en 12:32

  2. JOSE R.

    Estamos preparando un viaje para enero del 2017, de jueves a domingo y tenemos pensado buscar hotel en Bérgamo y visitar algún sitio cercano, que nos aconsejas? Descubrimos tu blog buscando información sobre Bérgamo y nos ayudará bastante, gracias, un saludo.JR.

    22 noviembre, 2016 en 21:06

    • Hola Jose, en los alrededores de Bérgamo tienes la visita imprescindible a Milán y la zona del lago de Como, te invito a leer nuestro relato del fin de semana que pasamos por los lagos lombardos a ver que te parece. Un saludo

      24 noviembre, 2016 en 18:00

      • JOSE R.

        Enhorabuena por el blog, según leo cogisteis un taxi para el aeropuerto de Bérgamo, nuestro vuelo también sale de Bérgamo sobre las 6,45, cómo reservasteis el taxi? Un saludo.

        26 noviembre, 2016 en 9:17

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