largo fin de semana en la Toscana, junio 2010

Es la segunda vez que visitamos este año Italia. En enero estuvimos un frío fin de semana en Venecia y para estos cuatro días hemos elegido la Toscana. Siempre habíamos querido visitar esta región de Italia y hemos aprovechado los precios bajos de Ryanair para volar hasta Pisa. En el aeropuerto recogeremos un coche de alquiler y nos trasladaremos hasta Siena, donde hemos reservado alojamiento en el hotel NH Excelsior. El principal objetivo del viaje es perdernos por las carreteras de esta idílica región visitando pueblos como San Gimignano, Volterra, Greve in Chianti, Montalcino, Fiesole, etc…

jueves 17/06/2010: DE VALENCIA  A PISA Y CARRETERA HASTA SIENA

A las 17:50 h. despega de Manises el avión de Ryanair que nos llevará hasta Pisa. Aterrizamos en el pequeño aeropuerto Galileo Galilei a las 19:45 h., con 15 minutos de antelación con respecto al horario previsto. Es un vuelo cómodo y como además vamos viendo una peli en el notebook, la verdad es que se pasa el tiempo “volando”, y nunca mejor dicho.

En un momento estamos saliendo de la zona de llegadas, y es que en estas escapadas de fin de semana nunca facturamos equipaje, lo que sin duda nos ahorra bastante tiempo de espera en los aeropuertos. Habíamos reservado un coche de alquiler en la web de Europcar, así que después de salir de la zona de llegadas tocaba buscar sus oficinas en el aeropuerto. Éstas resultan estar en un edificio algo separado de la zona de llegadas, pero no hay problema porque justo a la salida de la única terminal del aeropuerto hay un servicio de shuttle bus que lleva hasta donde están las oficinas de las principales empresas de rent a car.

En el mismo aeropuerto de Pisa se pueden coger autobuses que llevan hasta la ciudad. También a la llegada de cada vuelo hay autobuses que llegan hasta Florencia e incluso hasta Siena. El bus desde el aeropuerto hasta Siena sale por 14 euros el trayecto y tarda dos horas.

Realizamos los trámites con el chico de la oficina de Europcar y enseguida estamos cargando las maletas en el coche para ponernos rumbo a Siena que aún nos quedaban 140 kilómetros. Aprovechando los asequibles precios que vimos por internet,  habíamos reservado un Peugeot 207 cc, y es que este coche descapotable nos salió a 126 euros los tres días, no está nada mal contando el tipo de vehículo que es y que suelen pagarse bastante en las casas de alquiler de coches.

Desde Pisa hasta Siena es todo autovía (sólo hay un corto tramo de peaje: 0’60 €), así que dejándonos guiar por el navegador de mi teléfono móvil, (un sencillo Nokia 5800, pero muy práctico) en cuestión de una hora y media estamos llegando al hotel. El NH Excelsior resulta estar muy bien, como corresponde a un hotel de su categoría, destacando como en todos los NH su espectacular desayuno. El único “problemilla” es que no tiene parking, asunto que en principio puede resultar un engorro, pero que enseguida se soluciona al comprobar que a unos cinco minutos andando del hotel, justo detrás de la Fortezza Medicea, hay un parking gratuito.

Se ha hecho un poco tarde, pero aún así, después de dejar las cosas en el hotel nos vamos a dar una vuelta a ver si podemos cenar algo por ahí. El hotel está situado en la Piazza de la Lizza, muy céntrico, a sólo unos diez minutos caminando de la Piazza del Campo, auténtica estrella de la ciudad de Siena. Esta gran plaza, de forma casi triangular, es donde se celebra dos veces al año “Il Palio”, que son esas famosas carreras de caballos que tienen lugar en la misma plaza y que todos hemos visto alguna vez en alguna película o en la televisión. Es una de las poquísimas tradiciones medievales que han sobrevivido hasta la fecha en Italia. En la plaza también está el Palazzo Comunale y la Torre del Mangia.

Entrar a la plaza de noche por alguna de las estrechas callejuelas que desembocan en ella es toda una experiencia. De repente te la encuentras de frente y no puedes evitar quedar impresionado ante su belleza y su esplendor.

La plaza resulta ser punto de encuentro de las juventudes sienesas y está muy animada. Esa primera noche cenamos una pizza en una osteria de la misma plaza.

viernes 18/06/2010: CON EL DESCAPOTABLE POR EL CHIANTI, BAJO EL SOL DE LA TOSCANA…

Hoy es nuestro primer día en la Toscana y hemos elegido subir hasta Florencia por la SS222. Esta carretera discurre por la famosa región del Chianti, un valle salpicado de olivares, viñedos, suaves colinas, granjas y cipreses por todos lados. Vamos, lo que primero se te viene a la mente cuando uno se intenta imaginar la clásica campiña toscana. Ya por la tarde, y de vuelta a Siena la idea es visitar San Gimignano, para de esta forma evitar las multitudes que se forman en este pueblo por las mañanas, cuando llegan los autobuses desde Florencia, Pisa o Siena en excursión de mediodía.

Salimos de Siena tempranito por la carretera SR2 y el primer pueblo donde paramos, justo antes de coger la SS222, es Monteriggioni. Es una pequeña localidad situada a tan solo 15 kilómetros de Siena y se puede llegar bien por la autopista Siena-Florencia o por la SR2. Nosotros elegimos la segunda por tratarse de una tranquila carretera comarcal donde nada más salir de Siena comenzamos a disfrutar de un paisaje muy “toscanero”.

Monteriggioni nos gusta sobre todo por su tranquilidad y por la poca gente que hay, ya que a pesar de tener un bonito castillo y unas cuidadas callejuelas, no está incluido dentro de las rutas más turísticas de la Toscana.

Después de dejar atrás Monteriggioni, enseguida cogemos la SS222 y el primer sitio donde paramos es en Castellina in Chianti. Es el primer pueblo marcado en la Lonely cogiendo la ruta SS222 desde el sur y resulta ser una tranquila localidad llena, como no, de enotecas, donde se puede degustar y comprar la especialidad de la zona, el chianti clásico. Bien merecen un paseo la vía Ferrucio y la vía del Volte, en forma de túnel, donde hacemos unas comprillas.

Comentaré que tanto en éste como en casi todos los sitios en los que paramos con el coche encontramos parking gratuito sin mucho problema. Creo que a pesar que la zona cuenta con una aceptable red de autobuses, la mejor forma de recorrer la Toscana a tu aire y sin prisas es en coche de alquiler.

Salimos de Castellina in Chianti por la SS222 dirección norte y con el estómago haciéndose ya notar, por lo que nos marcamos comer en el próximo pueblecito que paremos.

Aunque la previsión que había visto en casa para este fin de semana era de lluvia, de momento el tiempo nos está respetando y luce un sol radiante. Ésto, unido al paisaje que se observa desde la carretera, incrementado por la visibilidad que ofrece el coche descapotable, hace que el mero hecho de  desplazarse de pueblo a pueblo justifique el viaje.

Paramos a comer en Panzano, pequeña localidad situada a 7 kilómetros al sur de Greve in Chianti. La fama de esta apacible aldea medieval proviene de su macelleria (carnicería). Su dueño, Darío Cecchini ha abierto una hamburguesería “Mac Darío”, encima de la tienda. En este garito sirve, lo que su ilustre cliente Jack Nicholson describió “como la mejor hamburguesa del mundo”. Nosotros entramos a la macelleria, que bien merece una visita, e hicimos una degustación de vino y exquisiteces de la casa, pero no comimos su famosa hamburguesa, ya que preferíamos probar la pasta o alguna otra comida más italiana.

Comimos en la “Enoteca Baldi” y disfrutamos de una lasagna y una berenjena rellena acompañadas, como no, de una copa de Chianti clásico, especialidad de la zona.

 

Después de comer seguimos por la SS222 en dirección a Greve in Chianti. En esta localidad paseamos por la Piazza Matteoti y nos tomamos un “gelato”. Yo lo pido de amarena, que me encanta y en España no es fácil de encontrar y Valle, cómo no, se lo pide de chocolate, da igual que esté en Italia que en Japón.

Estamos a 20 km. de Florencia y aunque la idea es no visitar esta bellísima ciudad puesto que ya estuvimos hace unos años, sí que nos gustaría llegar hasta Fiésole, un pueblo de unos 14.000 habitantes, situado a 9 kilómetros al noreste de Florencia. Fiésole es la típica excursión de mediodía desde Florencia, y es que al estar situado en lo alto de una colina, las vistas de la llanura florentina son realmente espectaculares.

Al llegar a Fiésole, aconsejados por la LP nos asomamos a la terraza que hay justo al lado de la “Basílica di Sant Alissandro” y disfrutamos de unas vistas de la ciudad de Florencia brutales. Para llegar hasta allí hay que subir andando por la empinadísima vía San Francesco, pero la recompensa merece la pena. Y digo empinadísima y no exagero. De hecho en la misma vía San Francesco, justo al lado de la terraza, hay un restaurante, la Reggia Degli Etruschi, el cual dispone de un servicio de coche eléctrico para subir y bajar clientes, no vaya a ser que al ver la tremenda cuesta alguno se lo piense dos veces y cambie de restaurante a última hora, y en tiempo de crisis no está la cosa como para perder un potencial cliente, o eso debió pensar el dueño del restaurante.

Desde Fiésole, y esta vez por la autovía, porque ya se hacía tarde, ponemos camino a San Gimignano. Éste pueblo de poco más de 7000 habitantes destaca sobre todo por sus 14 torres situadas dentro de la ciudad amurallada. Estas torres (en otra época llegó a haber 72), eran símbolo del poder y la riqueza de los poderosos clanes medievales de la ciudad. Hoy en día San Gimignano se ha convertido en uno de los lugares más visitados de la Toscana y eso se nota como dije anteriormente por las mañanas, de hecho, Ángel, un amigo de Valle que visitó la zona este mismo mes nos aconsejó encarecidamente que no se nos ocurriera ir por la mañana, que cuando él fue San Gimignano parecía El Corte Inglés el primer día de rebajas.

Disfrutamos de un San Gimignano tranquilo e incluso nos quedamos a cenar. Lo hacemos en el restaurante La Stella. Esa noche degustamos el salami de la zona, que lo anuncian por todos lados y un plato de gnochis buenísimos.

Después de cenar y de camino al coche pasamos por la Piazza de la Cisterna y resulta que están haciendo unos bailes medievales muy entretenidos. La verdad es que es un poco turistada, pero en aquel lugar, bajo la luz de la luna y con el sonido de la música medieval la cosa no está tan mal.

Esa noche regresamos ya cansados a Siena y nos vamos a la cama reventados.

sábado 19/06/2010: MAÑANA EN VOLTERRA, TARDE EN SIENA

Para nuestro segundo día nos hemos reservado una ruta que nos llevará primeramente hacia el sur, donde visitaremos Montalcino y luego de nuevo hacia el norte hasta Volterra. Además, la idea es regresar temprano a Siena para visitar sus principales puntos de interés ya que mañana nos vamos a casa de nuevo desde el aeropuerto de Pisa y queremos aprovechar para ver la Piazza del Miracoli con su famosa torre inclinada.

Así que, con esta apretada agenda, madrugamos y después de ponernos tibios en el desayuno cogemos el coche y ponemos rumbo a Montalcino.

Para llegar hasta Montalcino salimos de Siena y cogemos la SR2. Son 50 kilómetros recorriendo el valle de Orcia, donde vamos pasando por unos paisajes espectaculares, nada que envidiar a la más famosa SS222.

Montalcino es una pequeña localidad situada en lo alto de una colina con unas vistas preciosas, siendo su verdadera atracción su vino “Brunello”, codiciado en todo el mundo. Damos un paseo por el pueblo bajo un cielo que hoy sí que amenaza con llover y nos acercamos hasta la Abadía di Sant Antimo, situada a unos 10 kilómetros de Montalcino.

Esta enorme abadía, situada en un solitario paraje, muy cerca del pueblo de Castelnuovo dell’ Abate, se dice que fue fundada por Carlomagno en el año 781. Es un lugar muy visitado, quizás por el ambiente casi mágico que allí se respira, en medio de la nada, entrando el sol por las ventanas, creando una atmósfera bastante surrealista. El que se haya leído libros tipo “Los Pilares de la Tierra” disfrutará en este lugar.

Desde allí ponemos rumbo a Volterra. Ésta es otra localidad con historia cinematográfica que les sonará a los seguidores de la saga “Twilight”, en España conocida como “Crepúsculo”. De hecho, se consideró el lugar ideal para ambientar alguna escena de la famosa película.

Volterra es una ciudad situada en la cima de una colina donde sus principales palacios e iglesias tienen un aspecto pobre pero orgulloso. La principal atracción es la cantidad de artesanos del alabastro que hay por todos lados. Para los amantes de los objetos labrados con este tipo de material, Volterra es el lugar ideal. Al llegar a Volterra, y como no podía ser de otra manera,  comienza a llover de una manera brutal. Llevábamos un par de días mirando al cielo y al final cayó la gorda, pero lo bueno es que duró unos 10 minutos y ya nos respetó el resto del fin de semana.

Visitamos el Palazzio del Priori (entrada 1 €) y la Catedral y después comemos en el restaurante Il Rifugio.

Desde Volterra volvemos a Siena a ver lo que nos da tiempo a ver antes de que empiecen a cerrar las cosas, que Italia, aunque parezca lo contrario, es Europa, y los horarios no son como en España.

En Siena visitamos, como no, la Piazza del Campo y el Palazzio Comunale (entrada 8 €). El Palazzio realmente es un museo muy interesante, incluso hay una sala donde se va a celebrar una boda y están los invitados por allí deambulando, lo que hace que la visita sea aún más curiosa.

 

Se puede subir a la Torre del Mangia (102 m), una de las más altas de Italia, pero ya se ha hecho algo tarde y han cerrado. De allí nos vamos hasta el Duomo, o Catedral de Siena.

Esta Catedral es una de las mejores estructuras góticas de Italia, no teniendo nada que envidiar a las de Florencia. La fachada exterior de mármol blanco y verde es espectacular. La entrada a la Catedral son 3 € pero existe una entrada combinada que además da acceso al Museo de la Ópera Metropolitana, a la Cripta, al Battistero y al Museo de Santa María de la Scala que sale por 12 €. Nosotros lógicamente nos vimos todos estos lugares por falta de tiempo, pero los dejamos para una próxima visita a Siena, que nos ha parecido una ciudad muy interesante.

 

Tras la visita a la Catedral nos pegamos una ducha y salimos a cenar en nuestra última noche en Siena. Es sábado y la zona de la Piazza del Campo y callejuelas adyacentes está animadísima. Después de dar una vuelta nos decidimos por uno de los restaurantes situados en la misma Piazza. Resulta que se está celebrando la final de la liga de baloncesto italiana y juega el equipo de Siena, que acaba ganando. Es toda una experiencia tomarse un rissoto acompañado de tifosis pegando gritos y bebiendo birra. En fin, que esa noche todos somos del Siena.

domingo 20/06/2010: Y PARA TERMINAR: PISA, ALGO MÁS QUE SU TORRE INCINADA

  Hoy es domingo y es nuestro último día de viaje. Mañana hay que currar, pero hoy aún nos queda algo que hacer y es que vamos a pasar parte de la mañana en la ciudad de Pisa. Y es que hay que ver lo que da de sí un fin de semana cuando se sale de casa.

Hacemos el check-out en el hotel y ponemos rumbo en el navegador a la Piazza del Miracoli de Pisa. En poco más de hora y media estamos aparcando justo al lado de la Piazza. Perdemos la mañana visitando la Catedral, el Baptisterio y el Camposanto. Esta entrada combinada nos cuesta 6 euros. Hay una entrada que por 10 euros, además de a todo lo anterior, permite el acceso a los museos de la Ópera y de Sinopie, situados también en la Piazza del Miracoli. La entrada a la torre inclinada es aparte y cuesta 15 euros.

Desde allí vamos paseando hasta la Piazza del Cavalieri, ya que queríamos ver algo más de Pisa y no limitarnos a la torre. En la Piazza del Cavalieri hay un par de palazzios preciosos. Comemos algo en un restaurante de la Piazza Vittorio Enmanuelle II, situada al otro lado del río y ponemos rumbo al aeropuerto Galileo Galilei, que el vuelo salía en poco más de de hora y media y aún quedaba devolver el coche.

A las 14:45 h. despega puntual el vuelo que nos llevará hasta Valencia. Después de despegar, por la ventanilla vemos perfectamente la Piazza del Miracoli con su estrella, la torre inclinada, y de esta forma decimos adiós a otro fin de semana viajero.

 

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2 comentarios

  1. Vane

    me encanta el blog, gracias! pero el fondo negro casi me deja ciega 😦

    1 julio, 2013 en 3:24

    • Gracias por el comentario Vane. Estudiaré lo del color del fondo.

      1 julio, 2013 en 6:12

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