una semana en Malta, octubre 2008

Teníamos una semana de vacaciones y nos apetecía pasar unos días de relax, sin mucho ajetreo. Como nunca habíamos estado en ninguna isla del Mediterráneo, finalmente nos decidimos por Malta.Malta es un archipiélago situado en medio del Mediterráneo, entre Italia y Libia, formado por tres islas, Malta, Gozo y la pequeña Comino. La elección resultó ser todo un acierto, porque tuvimos un tiempo genial, que nos permitió incluso hacer snorkel en unas aguas cristalinas de un color espectacular. Y es que una de las cosas con las que nos quedamos de Malta fue con el color del mar que baña sus escarpadas costas. Era de un azul que nunca antes habíamos visto.

  

jueves 09/10/2008: LLEGADA A MALTA Y COMIENZO DE LA AVENTURA DE CONDUCIR POR LA IZQUIERDA

Nuestro vuelo de Ryanairsale a las 12:30 horas de Manises. Como sacamos la tarjeta de embarque desde casa, los trámites en el aeropuerto son rápidos. Puntualmente despegamos y en dos horas estamos aterrizando en el pequeño aeropuerto de Luqa.

Habíamos reservado un coche de alquiler con Avis, así que buscamos sus oficinas en la terminal de llegadas. Reservándolo por su web nos salió por 143 €, los siete días, fue lo mejor que encontramos.Tenían nuestro pequeño “Picanto” preparado, por lo que en un momento estábamos dentro del coche y preparados para poner rumbo al hotel, no sin antes familiarizarse un poquito con el puesto de conducción, ya que en Malta se conduce por la izquierda. Iba a ser nuestra primera experiencia conduciendo de esta manera. La verdad es que al principio es un poco lío, aunque luego acabas acostumbrándote. Y es que en ese coche todo estaba al revés, jajaja, no sólo el volante y la palanca de cambios, sino los intermitentes, las luces, etc… 

El hotel lo habíamos reservado desde la página Choose Malta. Era el Mediterranea Hotel & Suites, en St. Paul’s Bay, y nos salió por 40 € la doble con desayuno. No estaba mal, aunque de las 4 estrellas que tenía, alguna le sobraba. LLegamos con el coche sin problemas. Malta es una isla muy pequeña, siendo la mayor distancia entre noroeste y sureste de unos 27 kilómetros. Lo primero que llama la atención es el paisaje, muy árido en toda la isla. La construcción es toda muy homogenéa, de un color miel intenso en todos y cada uno de los pueblecitos que visitaremos. Malta carece casi de playas de arena, siendo la mayoría de bahías rocosas, pero adaptadas para el baño. Eso si, lo que más nos llamó la atención fueron sus aguas, limpias, cristalinas y de un color como nunca habíamos visto en el mediterráneo, similares a cualquier playa del mar caribe o del índico. Me acordé un montón de mis amigos Fabri y Javi, grandes aficionados al snorkel. Me prometí volver con ellos algún fin de semana para perdernos por alguna de sus calitas desiertas.

El hotel, como ya he dicho estaba en St. Paul’s Bay. Se trata de una localidad de costa, al norte de La Valleta. St. Paul’s Bay, Bugibba y Qwara son localidades tranquilas donde el turismo es más relajado y se puede descansar. En cambio en Peaceville, St. Julian’s y Sliema hay mucho mas ambiente. Allí se concentra toda la fiesta de la isla, y por lo tanto del país. De todas formas al tratarse del mes de octubre, la cosa no estaba mal, pero no quiero ni pensar lo que tiene que ser en pleno mes de agosto con hordas de guiris tomando cerveza y cantando por la calle.

Una vez en el hotel, nos acomodamos en la habitación y nos vamos a comer al restaurante Bay Side, en el paseo marítimo, muy cerca de Bugibba Square.

Era bastante tarde, así que nos tomamos un par de hamburguesas, eso sí con unas cervezas maltesas de la marca Cisk, muy buenas. Después de comer paramos en un puesto ambulante de helados y nos metemos para el cuerpo unos pedazos de helados por 2 €. Esa tarde la dedicamos a conocer un poco la zona de costa de Bugibba y nos vamos a la cama prontito con la intención de madrugar al día siguiente para empezar a conocer la isla.

viernes 10/10/2008: MAÑANA POR EL NORTE DE MALTA Y TARDE POR LA PRECIOSA MDINA

Comenzamos el día desayunando en el buffet del hotel. Después de reponer fuerzas tomamos la carretera de la costa dirección norte y paramos por Mellieha. Allí visitamos la cueva de “Our Lady of Victory”, patrona local. Volvemos a tomar la carretera número 1 y pasamos por la playa de Ghadira, al norte de Mellieha, que es la playa más extensa de todo el país, donde van los malteses a tomar el sol y prácticar toda clase deportes naúticos. LLegamos hasta la pequeña península de Marfa, desde donde parten los ferrys hacia Gozo y Comino. Y en Marfa nos tomamos un refrigerio en Paradise Bay, una playita preciosa con unas aguas cristalinas. Nos prometemos volver al final de la semana para relajarnos al sol y hacer snorkel.

  

Comemos en Golden Bay, otra playa de arena de las pocas que hay en Malta. Lo hacemos en el restaurante “Apple’s eye” ,y pedimos algo de pasta y una pizza calzone, y es que estamos muy cerca de Italia y eso se nota en la gastronomía.

Esa tarde visitamos las localidades de Ghammar y Manikata. Después vamos a Mdina, donde damos un paseito por sus calles. Mdina es una pequeña ciudad amurallada, situada en una meseta, en el centro de Malta. Por su situación estratégica para defenderse, fue la antigua capital de Malta, quedando en la actualidad únicamente alguna residencia de nobles y gente pudiente. En Mdina nos tomamos un trocito de tarta de chocolate, nueces y manzana, acompañada de un vino tinto maltés de reserva muy bueno, ummmmm. Lo hacemos en la terraza de la cafetería Fontanella, con unas estupendas vistas de La Valleta y del Estadio Nacional.

Esa noche paseamos por el paseo marítimo de Sliema y nos tomamos unos zumos en un Mr. Juice.

sábado 11/10/2008: MÁS MDINA, ACANTILADOS DINGI Y COSTA SUROESTE. AH!, Y NUESTRO PRIMER ENCUENTRO CON EL PLATO TÍPICO DE LA COCINA MALTESA: EL CONEJO

Después desayunar en el hotel nos dirigimos a Mdina. Hacemos una visita mas intensa que el día anterior. Visitamos la Catedral de St. Paul ( entrada 2,50 €) e incluye también la visita a su museo. Después visitamos el museo de Historia Natural (entrada 2 €). Éste nos resulta mas entretenido que el anterior, incluyendo especies de aves y mamíferos habitantes de las islas.

 

Tras la visita a Mdina, conducimos hasta Ta Qali, un pequeño poblado muy cerca de Mdina donde se vende toda clase de artesanía local. La verdad es que ni llegamos a bajarnos del coche, y enseguida enfilamos carretera hacia la costa noroeste, concretamente hacia la localidad de Dingli. Allí, por una carretera bien indicada se llega hasta “Dingi Cliffs”, que con sus 270 metros de altitud, es el punto más alto del país. La vista desde los acantilados es una pasada y la carretera que va bordeando la costa es auténtica de verdad, sólo cabe un coche.

Comemos en el restaurante “Bobby land”, en los mismos acantilados. Valle se pide pasta y yo la especialidad de la casa: conejo al ajillo en salsa maltesa, plato estrella del país. Lo sirven acompañado de una ensalada maltesa con tomates deshidratados y unas patatas al horno buenísimas. Tengo que confesar que fue la mejor comida del viaje, así que amigos viajeros, si vais a Malta, os aconsejo este restaurante, merece la pena, además los postres son caseros y están muy bien.

  

Después de comer conducimos por la carretera de la costa hasta llegar a Hagar Qim y Mnadjra, templos megalíticos del año 3000 antes de Cristo. Tras perder un rato en estos templos seguimos conduciendo hacia el sur y pasamos por las tranquilas localidades de Zurnieg, Siggiewi, Qrendi, Mgabba y Zebbug, donde realmente parece que se hubiera parado el tiempo. Son localidades rurales, con su placita, su iglesia y sus pastizzerias.

Esa noche cenamos en Peaceville, en el “Bella Napoli”, un animado restaurante italiano con unos camareros muy cachondos que no paran de cantar y animar la velada. Como es sábado nos vamos a tomar unas copas a la zona de pubs de Peaceville, centro neurálgico de la marcha en Malta. Son dos o tres calles llenas de pubs atiborradas de guiris y maltesas con ganas de fiesta. Después de dar una vueltecilla nos quedamos en el “Plush” un animado pub con sillones y cachimbas incluídas donde había un ambiente majete. Así que después de tomar unos cuantos mojitos bailando desde el último éxito de Madonna hasta las clasicas de Bob Marley, sobre las 4 de la mañana nos retiramos a la cama.

domingo 12/10/2008:  VISITAMOS EL MERCADO DOMINICAL DE LA VALLETA Y RECORREMOS EL SUR 

Hoy es domingo y en La Valleta montan el mercado dominical de St. James, en el exterior de la ciudad, junto a la estación de autobuses. Como Valle no quiere perdérselo, allí que nos vamos después de desayunar. Hoy tenemos algo de resaquilla y es que estos cuerpos ya no son los que eran. El mercado de St. James es parecido al rastro de Madrid, se puede encontrar de todo, desde antiguedades hasta animales. Yo me compré una camiseta de la selección española por 10 €, más falsa que la moneda de judas, pero bastante decente y con el morbo añadido de haberla comprado en Malta, país que con solo nombrarlo, enseguida nos viene a todos a la cabeza aquel gol de Señor, narrado por Jose Angel de la Casa, que hacía el mítico 12 a 1, en aquel partido de clasificación de la selección nacional allá por el año 1983.

Cuando ya estamos un poco hartos de tanto mercado, cojemos el coche y ponemos rumbo hacia Marsaxlokk, un pequeño pueblo pesquero situado en el sureste de la isla, donde los domingos montan un mercadillo al aire libre muy curioso, donde incluso venden pescado fresco. De camino pasamos por Marsaskala, otra localidad costera con un paseo marítimo muy agradable. Aquí hacemos un alto y tomamos un cervecita, y es que el calor empieza a apretar.

En Marsaxlokk comemos en el restaurante “Cafe de Paris”, en el paseo que hay junto al mercado. Lo típico de aquí es el pescado así que nos pedimos un menú degustación que constaba de una ensalada de gambas y un plato principal con tres pescados típicos de la zona. No estaba mal, pero me quedo con el conejo de Dingli. Después de comer nos tomamos un café en el “Concept Cafe”, en el mismo paseo, un sitio precioso, muy recomendable. Aquí aconsejo pasar a la terraza de atrás y pedir la tarta “Cassatta Siciliana”, sin duda la mejor tarta que he comido en mi vida, y eso que yo no soy para nada tartero.

Después de hincharnos a tarta cojemos el picanto y ponemos rumbo al sur, por la costa, llegando hasta Birzebbuga. Estábamos en el punto mas septentrional de la isla. Desde allí condujimos tranquilamente cruzando todo el país hasta St. Paul’s Bay. Cuando digo cruzando el país, digo hacer veintitantos kilómetros, que nadie se asuste.

Esa noche cenamos en Sliema, en el restaurante “Ta Kris”, situado en un callejón que hay donde está el Pizza Hut. Este sitio nos lo recomendó Ester, una compañera de nuestro amigo Fabri que estuvo con una beca estudiando en Malta hace muy poco. Resultó muy acertado, sirven una comida maltesa muy buena. Valle pidió pasta, como no, y yo un plato típico maltés que era una pechuga de pollo envuelta en bacon, rellena de salsa de queso. Estaba todo muy bueno.

lunes 13/10/2008: LA VALLETA Y LAS TRES CIUDADES ANTIGUAS, UNA VISITA MUY INTERESANTE 

Para el día de hoy nos proponemos visitar La Valleta. Para ello aparcamos dentro de la ciudad amurallada, en Old Bakwery street, una de sus empinadas calles. Empezamos paseando por el mercado que todos los días hay en Merchantsl street. Después de llegar a las puertas de la ciudad, empezamos a patearnos Republic street, que es la arteria principal de la Valleta, repleta de tiendas y turistas. Visitamos el Museo Nacional de Arqueología y el Grand Master´s Palace. Entre visita y visita nos refrescamos en el Cafe Cordina, todo un clásico en la ciudad. No hay que irse de él si admirar los frescos del techo.

 Después de esta inmersión cultural nos metemos un par de pastizzis entre pecho y espalda. Los compramos en una pequeña pastizzeria de Republic street, un poco más abajo del Grand Master´s Palace. Los pastizzis son unas empanadillas o pasteles de hojaldre originarias de la isla de Malta. Son ricas en calorías, por lo que con sólo un pastizzi habrás quedado satisfecho. Los hay de queso y de crema de guisantes. Y lo mejor de todo, su precio, puesto que cuestan entre 30 céntimos y 1 €.

Tras descansar unos minutos en Queens Square nos decidimos a visitar la Biblioteca Nacional, una visita muy interesante. Resulta realmente interesante admirar los miles de antiguos libros apilados en las estanterias enmedio de un silencio sepulcral. Hasta los blibiotecarios causan respeto, allí superserios y calladitos.

Bueno, pues damos por concluida nuestra visita a la capital de Malta, y cojemos el coche para conocer un poco las tres ciudades, conocidas por los malteses como The Cottonera. Situadas enfrente del gran puerto de la Valleta, fueron rebautizadas después de la victoria sobre los turcos, siendo sus actuales nombres: Vittoriosa, Senglea y Conspicua. Las visitamos fugazmente y nos detenemos a tomar algo en el puerto deportivo de Vittoriosa, cotilleando los megayates que había allí atracados.

Esa noche cenamos en el restaurante Ta Kolina, en Tower road, situado en pleno paseo marítimo de Sliema. Lo habíamos visto todos los días al pasar con el coche y tenía buena pinta. Resultó muy acogedor y pedimos un menú maltés (15 €), que resultó muy bueno. Spaghetis con salsa de conejo, bragioli, etc…

martes 14/10/2008: DÍA DE PLAYA Y SNORKEL EN UNAS AGUAS CRISTALINAS

Hoy es el día de relax del viaje. Depués de desayunar en el buffet del hotel ponemos rumbo a Paradise Bay. Decidimos ir allí y no a Comino, porque pensamos que estaríamos mas tranquilitos. Y es que habíamos visto los días anteriores un nonstop de barquitos que se dirigían a la diminuta isla de Comino. Esta visita la dejamos para otra escapada a Malta. Bien, aún en St. Paul´s Bay paramos en una pastizzeria y cargamos provisiones para todo el día. Después de 15 minutos conduciendo llegamos a la tranquilita Paradise Bay. Y es que las distancias en este diminuto pais-isla son de risa. Allí nos cojemos unas tumbonas y una sombrilla para todo el día. Pasamos la jornada tomando el sol, haciendo snorkel y hasta cojemos un kayak. El agua estaba de vicio y super limpia. Ayyyy,… que manera de desestresarse.

Esa tarde, después de una reparadora ducha en el hotel nos vamos de compritas al Plaza Center, en Sliema, que es el centro comercial más grande del país. Es bastante pequeño, pero es que en este mini país todo es así. Nos tomamos unas cervecitas en la animada terraza Giorgio y después cenamos en el moderno Cafe La Rive, en el mismo paseo marítimo de Sliema. 

miércoles 15/10/2008: HOY PASAREMOS EL DÍA EN GOZO, SEGUNDA ISLA MÁS IMPORTANTE DEL PAÍS

Para el último día del viaje habíamos previsto cruzar a Gozo. Para ello, después de desayunar cojemos el coche y nos dirigimos hasta Cirkewwa, al norte de Malta, que es el lugar desde donde salen los ferrys para Gozo. La compañía que opera este trayecto es Gozo Channel, y tiene salidas cada 45 minutos, tanto desde Malta, como desde Gozo. El embarque con el coche es muy sencillo. Nada mas llegar hasta Marfa Point, hay unas indicaciones en la calzada en las que te dicen donde situarte con el vehículo. Pasas por una taquilla, y sin bajarte del coche sacas los tikets. Junto con ellos te dan un mapa de Gozo y un folletito con los horarios de los ferrys, o sea, que hay que ser muy despistado para perderse. Por último, comentar que el último ferry desde Gozo sale a las 23:30, por lo que en un día hay tiempo más que de sobra para recorrerse la isla. El trayecto dura unos 25 minutos y nos sale, con el coche incluido, por 20 €.

Hace algunos años, se pensó unir las islas de Malta y Gozo con un macropuente. Se hizo un estudio y se pensó que la obra se podía realizar, pero resultaba tan caro que se abandonó la iniciativa, para alegría de muchos gozitanos, que temían que si se pudiera llegar a la isla con facilidad, ésta perdería ese encanto antiguo que aún conserva.

El ferry nos deja en Mgarr, al sur de la isla. Desde allí conducimos hasta Dwejra Point. Allí está Azure Window, uno de los fenómenos marinos más espectaculares de las islas. Es una especie de ventana natural con dos grandes rocas sobre las que se apoya una tercera con más de 20 metros de ancho bajo la cual pasa el mar. Esta zona es un auténtico paraíso para los submarinistas.

Seguimos con nuestra ruta hacia el norte de la isla y paramos en un pequeño supermercado de St. Lawrence, donde compramos algunas variedades de queso maltés, tomates desecados y un frasquito de especia de conejo.

Si en algunas pequeñas localidades de Malta, parecía haberse detenido el tiempo, aquí en Gozo la sensación es aún mayor. Nos recorremos el norte de la isla muy relajadamente, haciendo paradas en localidades como Gharb, Ghasri y Zebbug, hasta llegar a Marsalforn. Ésta última localidad es otra joya para los aficionados al buceo. Se trata de un pequeño pueblo de pescadores repleto de guest houses y escuelas de buceo. A dos kilómetros al oeste de Marsalforn están las salinas de Qbajjar, un paisaje sorprendente debido a la erosión de una roca calcárea de color ocre, y de unas salinas, que aunque parecen abandonadas, aún se explotan. Junto a estas salinas está Xwenji Bay, una pequeña bahía con aguas transparentes que invitan al chapuzón. Comemos en la tranquila Qbajjar Bay, en el Qbajjar Restaurant. Nos metemos para el cuerpo unos ahumados de pescado y unas pizzas muy ricas. En ese restaurante tenemos sus más y sus menos con la camarera que nos intentó engañar con el cambio. Y es que en general los malteses son un poquito bordes, vamos, que no destacan por su simpatía y buen humor.

Después del cafelito cogemos el coche y conducimos hasta Xaghra, donde visitamos la Calypso Cave, desde donde se tienen unas vistas muy chulas de Ramla Bay, una playa donde hay una escultura de la Virgen en la misma arena, y es que ésta es una sociedad muy, pero que muy devota.

Nos dirigimos hacia el sureste de la isla y pasamos por las localidades de Nadur y Qala. Después paramos en Victoria, capital de Gozo. Allí hacemos una rápida visita por la Ciudadela, nada comparable a la de Mdina, y damos un paseito por el centro.

A las 20:30 h. estamos cogiendo el ferry de vuelta a Malta. Esa noche nos damos un homenaje de tartas, batidos y helados en el restaurante Cara´s, en el paseo marítimo de Sliema, muy recomendable.

jueves 16/10/2008: FIN DE LA AVENTURA MALTESA

Hoy a las 15:00 horas sale nuestro avión de vuelta a Valencia. Así que aprovechamos para levantarnos tarde y poco más. Hacemos las maletas y en poco más de 25 minutos estamos en el pequeño aeropuerto de Luqa. Ojito con las indicaciones en las carreteras maltesas. Nos tocó dar un par de vueltas antes de acertar con la carretera del aeropuerto, es un aviso para los que acostumbren a ir con el tiempo justo. Un ejemplo: vamos conduciendo confiados, siguiendo las señales que indican “Airport” con su avioncito y todo, y de repente llegas a un cruce o a alguna rotonda donde parece que se les olvidó poner el cartelito y venga a dar vueltas. Y es que para conducir por este país hay que ir armado de grandes dosis de paciencia y buen humor, además del pequeño inconveniente de conducir “al revés”.

Pues nada, tras dos horitas justas de vuelo, estamos de nuevo en Manises, dando fin a esta aventura por tierras maltesas.

 

 

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2 comentarios

  1. Imanol

    Hola pareja!!Nada que me ha sido de gran utilidad vuestro blog, ya he apuntado varios nombres, un saludo!!Imanol

    11 mayo, 2010 en 12:21

  2. Jose

    Buenas Imanol, me alegro de que te haya sido útil nuestro relato. Un saludo y disfruta de Malta!!

    21 mayo, 2010 en 15:02

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