un mes en Vietnam, octubre 2007

Ésta es nuestra segunda incursión en el sudeste asiático. Elegimos Vietnam porque hemos oído y leído que se está “occidentalizando” a pasos agigantados, y queremos conocer este país antes de que cambie del todo. Vietnam es un país con unos recursos naturales impresionantes, empañado un poquito por el amor desmedido de sus gentes hacia el dinero. Vamos, que en muchas ocasiones nos sentíamos como auténticos dólares andantes. Queríamos vivir la experiencia de entrar a Vietnam por una frontera terrestre. Para ello volamos a Bangkok, atravesamos Camboya y entramos a Vietnam por el Mekong. Este año adoptamos a Luis, hermano pequeño de Valle. Para él era su primer viaje lejos de casa, por lo que su experiencia fue un cúmulo de sensaciones contradictorias, y es que un mes de mochilero por el sudeste asiático es un poco heavy para quien se estrena en estas lides.

lunes 8 octubre: MADRID-BANGKOK, DE NUEVO CAMINO A ASIA

A las 18:10 h.despegamos con Iberia de Manises y en 45 minutitos estamos aterrizando en la T4 de Barajas. Comentar que ultimamente Iberia está apostando fuerte por los vuelos nacionales, porque además de que el vuelo resulta económico (50 € i/v),hasta te dan la merienda, cosa nada habitual en un trayecto tan corto.

Después de cambiar de terminal, a las 22:30 despegamos con Qatar Airways, en un vuelo que después de unas siete horas nos llevará hasta Doha, capital del Emirato de Qatar, un pequeño estado de la península Arábiga, riquísimo debido a la producción de petróleo. En Doha hacemos una escala de apenas una hora y volvemos a coger otro avión hasta Bangkok(otras siete horitas más). Es la primera vez que volamos con Qatar y hay que confesar que es un lujo de compañía, los aviones incorporan pantallas de LCD en los reposacabezas para que puedas ver TV, películas, oír música y hasta dispones de un mando para poder jugar en tu propio asiento, y todo esto en clase turista. Ah, y además es económica, el vuelo con itinerario MADRID/BANGKOK y vuelta HO CHI MINH/MADRID nos salió por 639 €, un lujo vamos.

martes 9 octubre: ATERRIZAJE EN BANGKOK Y CENA TAILANDESA, UMMM…

 Es la segunda vez que aterrizamos en la capital de Tailandia. Está todo muy bien organizado y en pocos minutos nos han sellado el pasaporte, hemos cambiado algo de dinero y ya tenemos nuestro equipaje. Bajamos hasta la última planta del aeropuerto, que es donde se cogen los autobuses directos a varias áreas de Bangkok.

Para ir al área de Banglampú hay que coger el número 2, que por 150 THB, en poquito más de una hora te deja en la zona de Khao San. Elegimos para las dos noches que vamos a quedarnos en Bangkok la Guest House New Siam II (1175 THB la habitación triple), la conocemos del año pasado y está bien situada, a un par de calles de la supeambientada Khao San Road, y justo al lado de una parada de los botes que recorren el río Chao Praya, y que son la mejor forma de moverse por la caótica Bangkok.

 

Esa noche cenamos en Rambutri Road, en la terracita de un pequeño restaurante muy familiar. Es el primer contacto de Luis con la comida tailandesa, y prefiere no arriesgar de momento y pedir unos noodles. La cena de los tres sale por 350 THB. Después de cenar paseamos por la animada Khao San Road y de vuelta a la Guest House paramos en un puesto callejero y nos comemos unos banana pancake recién hechos por sólo 25 THB cada uno.

miércoles 10 octubre: BANGKOK, TEMPLOS Y COMPRAS

Después de desayunar en la New Siam II nos vamos a visitar el Wat Pho, que queda a unos 15 minutos a pie del barrio de Banglampú. Aunque no para de llover, protegidos con nuestros chubasqueros, enseguida llegamos al templo del Buda reclinado. Advertir que en los alrededores tanto del Wat Pho como del cercano Wat Phra Kaew abundan numerosos timadores, que elegantemente vestidos tratan de engañar al extranjero asegurando, bien que los templos se encuentran cerrados, o que estamos equivocados, y que el templo al que nos dirigimos está situado en otro lugar. Su intención de llevarnos a alguna joyería u otro establecimiento en el que se llevarán una importante comisión. No hay que preocuparse, son muy educados y con un simple “no, thanks” bastará.

 

Tras la visita al Wat Pho, Luis ve cubierto su cupo de cultura tailandesa para el día de hoy, y nos vamos de “shopping” al centro de Bangkok.En el embarcadero que hay justo enfrente de la salida del Wat Pho, cogemos un bote con bandera naranja por 13 THB ( no equivocarse con el color de las banderitas), y nos lleva hasta la parada de “Central Pier”. Justo al lado de este embarcadero hay unas escaleras que suben hasta la estación del Sky Train, un moderno medio de transporte con el que se puede mover uno con rapidez por el centro de Bangkok. Compramos unos tickets por 30 THB cada uno y nos bajamos en Siam Square.

Bienvenidos a la locura de la plaza Siam, un lugar lleno de centros comerciales hipermodernos, pantallas gigantes con videos musicales a todo volumen, ascensores panorámicos y pasarelas con escaleras mecánicas por todos lados….y todo ello aderezado con cientos de jóvenes thais vestidos a la última moda occidental o con sus uniformes colegiales, armados todos ellos con sus teléfonos de superúltima generación. Bueno, pasamos toda la tarde en el MBK, donde se puede encontrar de todo con la mejor relación calidad-precio, y después de saciar nuestro lado más consumista, volvemos al barrio de Banglampú. Esta vez lo hacemos en taxi (120THB). Informar que la línea de botes que recorre el Chao Praya está sólo hasta las 19:30 h.

Esa noche nos damos un pequeño homenaje en el restaurante “Mayompuri”, situado en Th Chakraphong, una calle perpendicular a Khao San Road. El Mayompuri es un precioso restaurante al aire libre de estilo vanguardista, con madera de teka y lucecitas de éstas que les gustan tanto a los americanos por todos lados, y en el que puedes cenar recostado en unos sofás muy cómodos. Vamos, un lugar muy “cool” donde relajarse y disfrutar de una buena cena. Bueno, pues después de disfrutar de una deliciosa comida tailandesa muy bien presentada, y de pagar una cuenta de 1135 THB,lo que sin duda significaría la cena más cara de todo el viaje, nos retiramos a descansar, ya que al día siguiente nuestro avión para Phnom Penh sale a las 07:00 h.

jueves 11 octubre: NOS VAMOS A CAMBOYA. PHNOM PENH, CIUDAD DECADENTE PERO QUE NOS ENGANCHA

A las 04:00 h. viene a recogernos un taxi a la Guest House. En menos de una hora nos deja en la terminal de vuelos internacionales del aeropuerto de Bangkok. Desayunamos después de facturar y nos damos cuenta de que este año ya no se pagan las tasas de salida del aeropuerto en los vuelos internacionales. Esta tasa ahora va incluida en el billete. Al igual que el año pasado volvemos a volar con Air asia, una compañía de bajo coste moderna y eficaz, con unos de los billetes más baratos de todo el sureste asiático. Los compramos en la web de la compañía por 32 €. El año pasado, con Air asia, sólo había un vuelo diario entre Bangkok y Phnom Penh a las 07:00 h, pero éste año hay otro por la tarde.

Despegamos a las siete en punto y tras una hora de vuelo, aterrizamos en el diminuto aeropuerto de la capital camboyana. Lo primero que hacemos es sacarnos el visado de turista válido por un mes. Para ello es necesario pagar 20 dólares, entregar una fotografía, el pasaporte y rellenar un formulario. En cuestión de cinco minutos la policía de inmigración del aeropuerto nos lo expide. Una vez fuera de la terminal cogemos un taxi hasta la Guest House “Capitol”, al precio cerrado de 7 dólares. Elegimos este alojamiento porque ya lo conocemos, y consta de habitaciones austeras, pero espaciosas, con baño, ventilador y muy económicas. La triple nos sale por 6 dólares.Además, desde la “Capitol” salen autobuses hacia todas las ciudades importantes de Camboya, así como para las vecinas Laos, Tailandia y Vietnam.

Después de dejar las mochilas en la habitación, nos dirijimos hasta la zona de Sisowath Quay, y para ello regateamos con un motorista que nos lleva por 1 dólar. Sí, lo he escrito bien, un motorista nos lleva a los tres en su moto por sólo un dólar americano. Y es que ahora estamos en Camboya, esto es otro mundo, no se respetan las normas básicas de circulación, y los policías de tráfico escasean. Este país aún se encuentra a años luz de sus vecinas Tailandia y Vietnam. Camboya, un país vetado a los viajeros hasta hace apenas una década, aún se recupera de una atroz guerra civil que sufrió el país hace pocos años.

Tras un paseo por la ribera del Tonlé Sap, afluente del Mekong, nos tomamos un tentempié en el FCC (Foreign Correspondent’s Club), el club de los corresponsales extranjeros en tiempos de guerra. Se trata de un elegante edificio colonial que dispone de restaurante-cafetería con una magnífica terraza. Tras reponer fuerzas decidimos acercarnos al Boeng Kak, un gran lago situado al este de la ciudad, donde están floreciendo numerosas guest houses económicas y locales con ordenadores con acceso a internet y llamadas “overseas”, vamos, un paraíso para mochileros.Es una zona muy tranquila donde relajarse tomando algo en los bares flotantes que hay en el lago.

Desde allí cogemos un tuc tuc para desplazarnos hasta Tuol Sleng, un museo situado en un antiguo colegio, que fue transformado en campo de concentración por los Jemeres Rojos durante la guerra civil camboyana. Después de la visita le pedimos al conductor de un tuc tuc que nos acerque al mercado ruso, pero se encuentra cerrado por ser festivo en Camboya. El mercado ruso lo conocimos el año pasado y es el mejor sitio para hacer compras en Phnom Penh. Comemos en el “Happy Phnom Penh Pizza”, en Sisowath Quay, y después nos retiramos a la GH a descansar un ratillo, y es que el madrugón empezaba a pasar factura.

Esa noche cenamos en “La Croisette”, un bonito restaurante con una cuidada terraza, situado en una esquina al norte de Sisowath Quay. Está regentado por un simpático alemán que vivió un tiempo en España. Así que de pronto nos encontramos cenando en la terraza de un restaurante camboyano escuchando flamenco, lo que sin duda es una situación muy curiosa. El año pasado nos encantó la cocina camboyana, y éste volvemos a reafirmarnos, porque la cena fue de escándalo. Recomiendo el “fried chicken breast in yogurt sauce” y el “khmer chicken curry”. Uff, qué bueno…..

viernes 12 octubre:  DE CAMBOYA A VIETNAM NAVEGANDO EL MEKONG, IM-PRE-SIO-NAN-TE!!

Hoy abandonamos Camboya para entrar en Vietnam, donde estaremos casi cuatro semanas. Hemos viajado por dos países en apenas tres días con la intención de entrar a Vietnam por una frontera terrestre. Conoceremos primero la zona del delta del Mekong, y después volaremos al norte, para luego ir bajando tranquilamente hasta Ciudad Ho Chi Minh, desde donde el día 3 de noviembre sale nuestro vuelo para Madrid. Para hoy hemos contratado una furgoneta que nos llevará hasta la población de Neak Luong, situada unos kilómetros al sur de Phnom Penh. Desde allí navegaremos por el Mekong en una embarcación hasta la frontera con Vietnam. Todo esto lo hemos arreglado en “Capitol”, por 6 dólares por cabeza.

 A las 08:00 en punto nos recoge la furgoneta, y después de una hora de viaje por una típica carretera camboyana, lo que es igual a: “carretera estrecha llena de furgonetas, motos, bicicletas, bueyes, búfalos, perros, gallinas y tremendos socavones”, llegamos a Neak Luong, una tranquila localidad con un embarcadero desde donde salen los barcos hacia la frontera vietnamita.

Navegamos por el caudaloso Mekong hasta el puesto fronterizo camboyano de Kaam Samnor. Viajamos junto a un par de parejas vietnamitas y un chico griego. El paisaje es alucinante. Cuando llegamos a la frontera, la embarcación se detiene en la orilla donde se encuentra el punto de control de la policía camboyana. Nos estampan el sello de salida en nuestro pasaporte y volvemos a nuestra barcaza. Ahora navegamos unos metros por tierra de nadie hasta que paramos en el puesto fronterizo vietnamita de Vinh Xuong. Aquí comprueban nuestro visado de entrada y nos sellan el pasaporte. Los trámites son rápidos y hay que pagar 2.000 VND.

Tomamos un refrigerio en un bar que hay en la misma frontera con Costas, el chaval griego que nos acompañaba en el barco, y tras desearnos suerte en las próximas aventuras que nos esperaban, enseguida zarpamos en una barquita de popa larga motorizada hasta Chau Doc, la población vietnamita mas cercana a la frontera camboyana. En esta embarcación vamos los tres solos y disfrutamos de esta parte del río, donde el paisaje es aún mas auténtico, con palmeras, arrozales, búfalos bañándose en el río. Es una verdadera experiencia ser testigo de cómo viven los vietnamitas junto al río, en sus casas flotantes en la misma orilla del Mekong.

Después de unas 6 horas desde que salimos de Phnom Penh, llegamos a Chau Doc, una pequeña y tranquila población a orillas del río Mekong y su afluente Bassac, donde se podría uno relajar si se contase con mas tiempo. En el mismo embarcadero, unos chavales nos acercan con sus ciclotaxis hasta un local donde nos recoge una moderna furgoneta de 16 plazas con AA, que por 6 dólares por barba (creo que nos cobraron un poquito de más) nos llevará hasta Can Tho. Éste es nuestro primer contacto con los conductores vietnamitas, y tengo que afirmar, que hasta el momento, en mi ranking particular de “peores conductores del mundo”, ya están los primeros empatados con los egipcios.

La distancia entre Chau Doc y CanTho es de 116 kilómetros. La ciudad de Can Tho, situada a 169 kilómetros al sur de Ho Chi Minh City, se ha convertido en el centro económico y cultural del delta del Mekong. Este viaje fue un poco surealista. Íbamos a toda velocidad y el conductor no paraba de tocar el claxón, (parecía que se le había pegado el dedo) para que el resto de vehículos, tanto motorizados como de tracción animal se apartaran. Además eramos los únicos guiris y los vietnamitas flipaban con la cara de alucinados que llevábamos. Y esto no era todo, puesto que lo mas desconcertante era la actitud del compañero del conductor: iba sentado junto a nosotros y cada vez que pasábamos por algún núcleo urbano, este personaje abría la ventanilla de la furgoneta y pegaba voces a todo bicho viviente. Suponemos que buscaban viajeros para llenar las plazas vacantes en la furgoneta de la muerte. Ah!, se me olvidaba, el susodicho personaje estuvo un buen rato mirándome a la cara sin mediar palabra, hasta que se atrevió, y me pidió mis gafas de sol, que al parecer le habían parecido muy molonas.

Una vez en Can Tho, unos motoristas nos llevan hasta la “Hien Guest House”. La vemos recomendada en la Lonely Planet y resulta ser una GH familiar y acogedora situada en un callejón muy tranquilo a pocos minutos caminando de la zona más moderna de la ciudad. Tras un breve regateo nos dejan la habitación con baño AA y TV a 6 dólares. Nos acomodamos, y después de una refrescante ducha nos vamos a dar una vuelta por la zona del mercado y del puerto. De aquí parten los botes hacia los cercanos mercados flotantes del delta.

Esa noche nos dejamos aconsejar por la guía y cenamos en el restaurante “Mekong”, un buen sitio donde probamos unos exquisitos rollitos vietnamitas y el “Pho Bo”, una sopa con verduras, fideos de arroz y ternera, servida en un cuenco. Pronto descubrimos que los vietnamitas comen “Pho” a todas horas del día.

sábado 13 octubre: CAN THO, CAPITAL DEL DELTA DEL MEKONG: MERCADOS FLOTANTES Y MANGLARES

Hoy madrugamos y nos levantamos a las 05:00 h., porque a las 05:30 horas nuestro guía nos recogerá para llevarnos en un bote de popa larga a los mercados flotantes de Cai Rang y Phong Dien. Esta excursión la hemos contratado en la misma GH, y además de la visita a estos mercados, incluye un recorrido por unos manglares y por los canales del delta mas estrechos. También visitaremos una fábrica de noodles de arroz. Después de regatear un poco pagamos 40 dólares por la excursión, y vamos solos con nuestro guía.

Bueno, a las 05:30 h., medio dormidos aún, y ya enmedio del Mekong, somos testigos de un amanecer espectacular, con un fondo de palmeras, campos de arroz y casas flotantes, vamos de película. Nuestro guía nos ofrece bananas con baguettes, un desayuno muy peculiar. El primer mercado que vemos es el de Cai Rang, situado a unos 6 kilómetros de Can Tho. Éste es el mercado flotante mas grande del delta del Mekong. Está plagado de botes y barcazas vendiendo todo tipo de frutas y verduras. También venden pescado y cómo no, hay numerosas barqueras cocinando “Pho”.

Después, nuestro guía se adentra en un canal más estrecho y nos lleva hasta una familiar fábrica de noodles de arroz. Aquí vemos el proceso de fabricación de esta base de la alimentación vietnamita. Después de compartir una animada conversación con nuestro guía, disfrutando de un delicioso café vietnamita, continuamos con nuestra ruta por el río. Cuando sólo son las nueve de la mañana, aunque a nosotros nos parece mucho más tarde, nos adentramos en el espectacular mercado flotante de Phong Dien. Este mercado, aún siendo más pequeño que el anterior, es mucho más auténtico, puesto que no hay tantas embarcaciones motorizadas, ya que la mayoría son botes de remos.

 

Tras tomar un refrigerio en compañía de nuestro simpático guía, proseguimos la marcha y nos adentramos en unos canales mucho más estrechos, por los que sólo cabe una embarcación.Aquí el paisaje es alucinante, ya que a nuestro alrededor sólo hay manglares y selva. Al mediodía paramos a comer en una especie de restaurante al aire libre situado enmedio de los canales. Somos los únicos clientes y disfrutamos de una comida vietnamita muy buena. A destacar una carne, creo que era ternera, envuelta en hojas de banana, con una salsa de lima y pimienta. Estaba de vicio.

Después de la comida ponemos rumbo a Can Tho, bajo un aguacero de tres pares de narices. Aconsejo encarecidamente a todo el personal que quiera adentrarse en el delta del Mekong, que contrate este tipo de excursión en agencias locales como hicimos nosotros. Lo primero es que el dinero se queda en Can Tho, y lo segundo es que evitas las manadas de turistas que vienen desde Ciudad Ho Chi Minh en excursiones de un sólo día. Nosotros sólo nos cruzamos con otras dos embarcaciones como la nuestra en todo el día.

Esta noche es la última que pasaremos en Can Tho, y decidimos ir a cenar al restaurante “Nam Bo”, situado en el paseo que hay junto al río, justo enfrente del mercado. Recomiendo el “Steam Boat Nam Bo”, buenísimo. Después de cenar nos tomamos una copa en la última planta del MTN Bar, un pub en el que sólo estamos nosotros con unos camareros muy risueños.

domingo 14 octubre: VOLAMOS A HANOI HUYENDO DE LA LLUVIA

Hoy continuamos nuestro viaje, cogiendo un autobús hasta Ho Chi Minh, desde donde hemos decido volar hacia el norte, en busca de mejor tiempo. A las 09:30 h. salimos de la estación de autobuses de Can Tho en un microbús con aire acondicionado. Nada más salir de la ciudad cruzamos el río en un ferry hasta la vecina Vinh Long. En la actualidad se está construyendo un macropuente entre estas dos localidades que se convertirá en el más largo de todo el sureste asiático.

En menos de 4 horas, incluyendo una paradita para comer, hemos llegado a Ciudad Ho Chi Minh. En la estación de autobuses hay varios taxistas y moteros esperando “carne fresca”, que somos nosotros. Tras un breve estudio de la situación, decidimos coger un taxi que nos lleve al aeropuerto de Tan Son Nhat. Este aeropuerto fue uno de los más concurridos del mundo durante la guerra de Vietnam. En el mismo aeropuerto compramos unos billetes para volar esa misma tarde a Hanoi. Nos sale cada billete a 55 €, no está mal para haberlos comprado ese mismo día. Volamos con Vietnam Airlines, que junto a Pacific Airlines son las únicas compañías que operan dentro de Vietnam.

Como aterrizaremos en Hanoi sobre las doce de la noche, y para no andar buscando alojamiento a esas intempestivas horas, decidimos dejarnos aconsejar por la Lonely, y desde el mismo aeropuerto, mientras esperamos la hora de embarque de nuestro vuelo, llamamos al hotel “Stars” de Hanoi, y reservamos una habitación triple para esa noche por 21 dólares con el desayuno incluído. El recepcionista del hotel también nos dice que enviará a alguien a buscarnos al aeropuerto, o sea, que lo tenemos todo solucionado, bien.

A las doce aterrizamos en Hanoi. En la zona de llegadas hay un vietnamita con un letrero donde pone “ANNE”, no se parece nada a “Valle”, que es el nombre que le dimos por teléfono, pero bueno, es nuestro hombre, y es que por teléfono, y en inglés-vietnamita es un poco complicado, en fin. De todas formas, opino que los vietnamitas deberían de implicarse un poquito mas, y perfeccionar su inglés, porque son miles los turistas que les visitan cada año. Este mismo taxista que nos llevará a nuestro hotel de Hanoi no hablaba nada de inglés. Bueno, esa noche es muy tarde, y después de acomodarnos en nuestra habitación, caemos rendidos.    

lunes 15 octubre: DESCUBRIENDO HANOI Y POR LA NOCHE TREN-CAMA HASTA SAPA

Desayunamos en el hotel junto a una inglesa muy jovencita que nos cuenta sus peripecias en su viaje por Vietnam. En la recepción enseguida se ofrecen a organizarnos las excursiones a Sapa y Halong Bay. Lo único que les compramos son los billetes del tren nocturno a Sapa para esa misma noche (28 dólares por trayecto cada uno en vagón de lujo). Ellos nos ofrecen también el hotel y un trekking, pero les decimos que no, preferimos montarlo a nuestro aire sobre la marcha cuando llegemos a Sapa. Para intentar convercernos, nos comentan que en Sapa no encontraremos hoteles libres y demás, pero muy educadamente les decimos que no, que ya buscaremos. Más tarde, al llegar a Sapa comprobaremos que es temporada baja y que los hoteles están casi vacios. Y es que estos vietnamitas son muy espabiladillos.

Bueno, nuestro hotel está en el barrio antiguo, junto al lago Hoang Kiem. Este es uno de los lugares mas animados y auténticos de Hanoi, no hay que perdérselo. Se trata de un laberinto de calles donde están establecidos todos los gremios, muy ordenados, eso si. Está la calle de los zapateros, la de los ferreteros, carpinteros, etc… A la vez que pateamos un poco Hanoi, organizamos la excursión que haremos a la vuelta de Sapa, hasta Halong Bay. Esta etapa del viaje si que es mejor organizarla en cualquiera de las agencias que existen en el barrio antiguo. Y es que contando con pocos días, y con lo poco desarrollado que está el transporte público en Vietnam, es muy complicado hacerlo por tu cuenta. Decidimos contratar el tour a Halong en “Sinh Café”. Esta agencia opera en todo Vietnam y goza de mucho prestigio entre los propios vietnamitas, además tiene unos precios muy competitivos. Más tarde descubriremos que en Ho Chi Minh City aún está mejor organizada. El tour de dos noches a Halong Bay, con la primera en barco y la segunda en un hotel en Cat Ba Island, incluyendo kayak, visitas, etc, nos sale a 50 dólares por barba.

Esa mañana paseamos por el barrio antiguo y los alrededores del lago Hoang Kiem, visitando el templo Ngoc Son y el puente japonés. También buscamos las oficinas de Vietnam Air Lines y Pacific Air Lines, que son las dos únicas compañías que realizan vuelos internos por el país, y compramos un par de vuelos, HANOI-DANANG 29 €, y DANANG-HO CHI MINH 30 €. Los precios están muy bien, pero hay que comprarlos en las oficinas de las aerolíneas directamente, porque en las agencias que encuentras por todos lados salen a unos 50 €. Éstas son muy cucas y tienen el logo de Vietnam Air Lines en los escaparates para que piques. Por otro lado, aconsejo encarecidamente que los vuelos internos se compren una vez en Vietnam, porque por internet salen carísimos, aún no se el motivo. Aquí en Hanoi hacemos el mejor cambio del viaje hasta el momento, en un banco que hay enfrente del hotel donde estamos: 1 €= 22600 VND. Por la tarde nos pateamos un poco Hanoi y hacemos algunas comprillas.

A las 22:00 h. un taxi nos recoge en el hotel y nos deja en la estación de tren (muy cerquita). A las 23:00 h. sale nuestro tren para Lao Cai. Vamos en el vagón “de luxe”, o sea, un compartimento para 4 personas con colchón blando. Nuestro compañero de viaje es un profesor de física y química malayo muy simpático.

martes 16 octubre: SAPA, ESPECTACULAR PAISAJE Y BUENA COMIDA

Nos despertamos en nuestro compartimento temprano, observando por la ventanilla un paisaje espectacular, rodeados de valles y montañas con niebla incluída. A las 08:00h. llegamos a la estación de Lao Cai, una pequeña localidad situada a tan solo tres kilómetros de la frontera con China. Allí hay que coger un vehículo hasta Sapa. Antes buscamos el contacto del hotel de Hanoi que nos había vendido el billete de tren, para recoger el billete de vuelta a Hanoi. Resulta ser una agencia de viajes situada en un restaurante cercano a la estación. Esta persona nos dice que el día que vayamos a coger el tren de vuelta nos da los billetes, que “no problem”.

A continuación toca buscar transporte hasta Sapa. Después de regatear un poco el precio, subimos a una furgoneta por 100.000 VND los tres (un poquito caro, pero es que no había mas viajeros con quien compartir el trayecto). En la furgoneta vamos nosotros sólos con tres vietnamitas que llevan la música a toda pastilla y que no hacen mas que mirarnos y reirse entre ellos, en fin, por aquí es todo muy surrealista. Es una hora de trayecto por una carretera de montaña vietnamita, o sea, una caña. Aqui el paisaje es muy guapo, laderas de montañas verdes llenas de arrozales con una nieblilla que no se va en todo el día, y con frío, si, porque estamos en las estribaciones de los Alpes Tonkinenses y el frío se deja notar.

Al llegar a Sapa el conductor de la furgoneta nos deja justo en la puerta del hotel con quien se llevará la correspondiente comisión si reservamos una habitación (típico vietnamita). Pero después de escuchar las “recomendaciones” del conductor, decidimos dar una vuelta por el pueblo para echar un vistazo a los hoteles que vemos recomendados en la Lonely. Enseguida nos vemos rodeados por un grupo de jovencitas, ofertándonos cada una su hotel. Es temporada baja y no hace falta regatear mucho, al final decidimos quedarnos en el “Lotus Hotel” por 5 dólares la habitación doble con desayuno. De construcción colonial, bien situado, dispone de habitaciones espaciosas con todas las comodidades.

Allí encontramos a un par de parejas de Madrid que acaban de hacer el check-in, y que han llegado hasta Sapa para hacer un trekking de tres días. Nosotros decidimos hacer un trekking de un sólo día con una guía de la etnia hmong. Lo contratamos en el mismo hotel, y lo haremos al día siguiente. Sapa, antigua estación termal construida en 1922 por los franceses, es un pueblo muy pequeño, apenas cuatro calles, situado entre montañas, muy cerca de la frontera con China. El principal atractivo de la zona son los trekkings a los valles de alrededor donde viven gran número de pueblos indígenas.

En Sapa se respira ambiente montañero, con frío, humedad y olor a leña de las chimeneas de las casas. Ese primer día lo dedicamos a visitar su famoso mercado, donde los sábados acuden las mujeres de todas las tribus de la región para vender sus manufacturas, dando lugar a un espectáculo muy colorido con sus originales vestidos. Entresemana se encuentra más tranquilo y podemos disfrutar de un mercado muy auténtico donde se puede encontrar todo tipo de “alimentos”.

Comemos en el restaurante “Gerbera”, recomendado por la guía y todo un acierto. Recomiendo los Sapa spring rolls y la carne de jabalí con miel o yogurth en plato caliente, exquisito. También preparan tofu en todos sus estilos. La cena fue en el restaurante “Mimosa”, de similares características que el anterior. Esa tarde también descubrimos la pastelería “Baguette and Chocolate”, todo un refugio para un día gélido, como reza en la Lonely.

miércoles 17 octubre: TREKKING POR LOS ALREDEDORES DE SAPA

A las 08:30 h. ya estamos desayunando en el hotel y a las 09:30 h. viene a buscarnos nuestra joven guía CHANG. Vamos a un par de hoteles y se unen a nuestro grupo un chico inglés y un señor de unos 60 años neozelandés. Empezamos a andar por una carretera asfaltada y nada mas salir de Sapa nos desviamos por unos caminos de tierra que al rato empiezan a ponerse un poco complicados, pero sin llegar a ser en ningún momento de gran dificultad. Las vistas son muy guapas, pero el trekking resulta ser un poquito turístico. Nos encontramos continuamente con otros grupos como nosotros, y paramos todos a comer en el mismo sitio. Aunque la experiencia es positiva, nos alegramos de no haber cogido un trekking de dos o tres días.

 

Al día siguiente preferimos descubrir los alrededores de Sapa nosotros solos porque nos damos cuenta de que a las aldeas que estamos visitando se puede llegar en moto, pagando únicamente la entrada al parque. Ese día visitamos las aldeas de Lao Chai y Tavan. En esta última vive nuestra guía, que nos presenta a su familia. Acabamos el trekking cerca de la aldea de Tavan, donde nos espera una furgoneta para llevarnos hasta el hotel. Esa noche, después de una reconfortante ducha repetimos la cena en el “Mimosa”.   

jueves 18 octubre: EN MOTO POR LOS ALREDEDORES DE SAPA, ÉSTO SI QUE ES AUTÉNTICO

Desayunamos en el hotel y preguntamos en la recepción como alquilar una moto. A diferencia de Tailandia, donde si quieres alquilar una moto, vas a una agencia, y tras rellenar un contrato y entregar el pasaporte, alquilas un vehículo; por estos andurriales es algo diferente. La moto se la alquilas al primero que te ofrece la suya por la calle. La chica de la recepción llama a un colega suyo y viene con dos motos para nosotros en cuestión de minutos. Salimos fuera y ahí están nuestras dos motos. Dos scooters de 125 cc con su casco y todo. Las sacamos por 5 dólares cada una. Una vez cerrado el trato, los dueños de las motos insisten en si sabemos manejarlas y que tengamos mucho cuidado. Y es que es su medio de vida, por allí todo el mundo depende de su moto. Nos ponemos los cascos antidiluvianos, arrancamos las motos y al incorporarnos al tráfico, Luis se va al suelo al rozarse con una moto que pasaba de la policía!!, jeje, estuvo guay, fue un momento tenso y a la vez divertido. No pasó nada, ni un arañazo.

Una vez hechos con un mapa, las máquinas repostadas y nosotros hechos a su cambio sin embrague, nos dirijimos hasta la cercana aldea de Cat Cat, y allí si que disfrutamos. Estábamos nosotros solos metiéndonos por caminos que no había ni cristo, sólo cerdos vietnamitas y búfalos asiáticos. Parábamos de vez en cuando a comprar alguna cosilla a los lugareños. Fue muy auténtico y lo recomiendo a todo el mundo que vaya por la zona. Después de tomarnos una sopita en un bar atiborrado de niños viendo su serie preferida, nos dirijimos hasta Ban Dem, pueblo situado a unos 15 kms. de Sapa. Para entrar a la zona de Cat Cat pagamos 10.000 VND y 15.000 VND para la zona de Ban Dem. Dejamos las motos en el hotel y comimos en el “Mimosa”, ya que a las 18:00 h. venían a buscarnos para bajarnos hasta Lao Cai para coger nuestro tren de vuelta a Hanoi.

Una vez en Lao Cai nos hacemos con nuestros billetes que los tenía el chico del Restaurante-Bar-Agencia de viajes, y aún nos da tiempo para tomarnos una cervecita hasta que salga nuestro tren. Esta vez nuestra compañera en las literas es una chica suiza muy jovencita que viaja sola, cosa muy común en el sudeste asiático, no me cansaré de repetirlo, aunque parezca una superlocura en nuestra querida España, jejeje.

viernes 19 octubre: HALONG BAY, NAVEGANDO EN UN PAISAJE DE PELÍCULA

A las 05:00 h. llegamos a la estación de Hanoi. Cojemos un taxi y nos lleva hasta las oficinas del Sinh Café en el barrio antiguo, porque a las 08:00 h. nos recogerán y nos llevarán en furgoneta hasta Halong City, desde donde saldrá nuestro barquito que nos llevará por tres días por la maravillosa bahía de Halong, declarada en 1.994 Patrimonio Mundial de Vietnam. Hasta la hora pactada por la agencia, aprovechamos y nos vamos a desayunar a una cafetería junto al lago Hoang Kiem. Allí, mientras desayunamos, observamos a numerosos vietnamitas que han madrugado y están haciendo tai-chi, y es que esta gente se cuida mucho el cuerpo. Comida sana, cero grasas y ejercicio, la combinación perfecta.

A la hora en punto enganchamos la furgoneta y después de 4 horitas con su correspondiente parada llegamos al embarcadero donde están amarrados los barcos que hacen los tours por Halong Bay. Enseguida nuestro guía TANG (que parece vivir un ataque de nervios 24 horas al día)nos nos acomoda en el barco. Es la hora de comer y lo hacemos mientras el barquito sale del embarcadero de Halong City. En este lugar hay overbooking de barcos y el olor a gasoil es insoportable.

Justo después de comer llegamos a la impresionante cueva de Hang Sung Sot donde bajamos y echamos un vistazo. Esta cueva es la que tiene la roca enorme con forma de pene, considerada un símbolo de fertilidad. Mientras la visitamos el guía nos cuenta una leyenda llena de batallas y princesas en un inglés-vietnamita muy cachondo.

Una vez de regreso al barco, nos llevan a hacer kayak a un entorno alucinante, con aguas verde esmeraldas y montones de islitas. Empieza a oscurecer y la guinda de la jornada es un bañito ya de noche cerrada tirándonos desde la borda del barco y haciendo demás burradas. La cena es un poco flojita, y antes de bajar al camarote a descansar, tomamos unas cervezas jugando a las cartas con Catt y Megan, una pareja de Washington que acabamos de conocer y que se han tomado un año sabático para dar la vuelta al mundo. Megan ha estudiado español y ambos son unos enamorados de nuestra cultura y gastronomía (se les hace la boca agua hablando de vino, paella, jamón etc…). Entre el spanglish, las cervezas y los juegos de cartas americanos, lo pasamos bastante bien.

sábado 20 octubre: CAT BA, TREKKING, MONOS Y KARAOKE

Desayunamos en el barco mientras nos acercamos a la isla de Cat Ba. Esta es la isla más grande de Halong y según la Lonely parece sacada de Parque Jurásico. La verdad es que su vegetación es abundante y es bastante escarpada, con continuas subidas y bajadas por su única carretera asfaltada. Esa mañana nos vamos a hacer un trekking al Parque Nacional de Cat Ba. Subimos hasta la cima de una montaña durante una hora y media por un sendero cada vez mas escarpado. La recompensa merece la pena, porque las vistas desde una torre de vigilancia forestal que hay arriba son espectaculares.

Cat Ba está llena de cuevas, algunas de ellas con historia, ya que durante la guerra contra los americanos, se utilizaron como hospitales secretos a prueba de bombardeos. Después de la paliza del trekking nos llevan hasta el hotel donde pasaremos la noche en la isla. Allí nos ponemos las botas, y es que la comida es bastante mejor que en el barco.

Esa tarde navegamos hata Monkey Island, donde nos relajamos tomando un poco el sol y nos pegamos un bañito. A la hora que nos había dicho el guía, y es que parece que los jodidos monos lleven reloj, empiezan a aparecer por la playa. Son un poco agresivos y es mejor coger las mochilas antes de que se las lleven ellos. A una chica hasta le mordieron los muy cabroncetes. De regreso a Cat Ba, ducha reconfortante en el hotel, cenita y salida a tomar algo con nuestros nuevos amigos americanos.

Acabamos el día en un karaoke, donde al principio estábamos solos con nuestro guía hipernervioso (le invitamos a una birra). Pero después empezó a llenarse de gente y acabamos cantando lo que hiciera falta. Hay que confesar que a los americanos les encanta el karaoke y cantan bastante bien, al contrario que nosotros, pero con unas cuantas “Tiger”, me tienen que quitar el micrófono… Esa noche acabamos en una discoteca bastante surrealista, jejeje.

domingo 21 octubre: DÍA DE TRASLADO A HANOI

 Después de desayunar en el hotel nos montamos en la furgoneta en dirección al pequeño puerto de Cat Ba, donde nos espera el barquito que nos llevará hasta Halong City. Comemos en el mismo puerto y después tomamos rumbo hasta Hanoi, un poco cansados y con ganas de llegar. Nada más bajar de la furgoneta en el barrio antiguo, y como íbamos con las mochilas, nos entran un par de ganchos de hoteles de la zona. Al final nos decidimos por el Ocean Star Hotel, en Pho Bat Su. Después de un poco de regateo nos dejan la habitación triple a 15 dólares la noche con desayuno e internet incluído. Es un hotel nuevo, la habitación está bastante bien y el personal es muy agradable, de momento, por lo menos hasta que salgan en la Lonely. Esa noche nos damos una vueltecilla y cenamos en el “Aroma”, en Pho Ta Hien, cerca del “Little Hanoi I”. Es mas pijillo que el segundo pero se come peor.

lunes 22 octubre: TAM COC Y HOA LU, VISITA IMPRESCINDIBLE DESDE HANOI PERO CON UNAS BARQUERAS DEMASIADO AGRESIVAS. ESO SI, ACABAMOS EL DÍA CENANDO DE VICIO

Para hoy hemos contratado una excursión a Tam Coc y Hoa Lu. Estas dos pequeñas localidades están situadas muy cerca de Ninh Binh, a donde llegamos después de dos horitas y media de autobús desde Hanoi, o sea, una especie de slalom sorteando todo tipo de vehículos tanto de tracción mecánica como animal.

La excursión la hemos contratado en el hotel de Hanoi y cuesta 15 dólares por barba incluyendo la comida. Primero visitamos la zona de Hoa Lu. Aquí estuvo la capital de Vietnam durante la dinastía Dinh (años 968-980). Entramos en la antigua ciudadela visitando dos pequeños templos de clara influencia china, Dinh Tien Hoang y Le Dai Hanh, en ambos podemos ver una auténtica colección de dongs, tambores y armas de la época.  Después de esta visita nos dirijimos a la cercana Tam Coc, donde comemos.

Después de la comida viene el plato fuerte de la jornada, que es la navegación en barca de remos por el río Ngo Dong. Valle y yo subimos a una barca y a Luis le dejamos con un jovencísimo japonés que está dando la vuelta al mundo el solito, eso si que es un viaje. El paisaje es de lo mejorcito que veremos en Vietnam, es una auténtica pasada. Esta zona es apodada “la bahía de Halong en los arrozales”, ya que presenta gran parecido con Halong, aunque aquí las formaciones rocosas emergen de un mar de vegetación. El paseo en barca dura mas de dos horas y se pasa por tres cuevas. Aquí lo único que hay que tener es paciencia, porque las barqueras te ofrecen todo tipo de bordados mientras se tiran todo el rato haciéndote monerías para al final del trayecto pedirte una propina. Les dijimos que no y no veas como se pusieron. Lo único que hicimos fue comprarles un refresco en un momento del viajecito en barca. Las muy espabilás luego nos querían revender a nosotros la lata de Sprite que nosotros les habíamos comprado a precio de oro. Así que, viajeros, cuidadito con las barqueras de Tam Coc. En momentos así lo mejor es pensar que se está de vacaciones y así evitar ponerte de mala leche.

A las 6 de la tarde estábamos de vuelta en Hanoi. Esa tarde paseamos por el barrio antiguo y hacemos algunas comprillas. Para los que busquen buenos relojes de imitación decir que el mejor sitio es en la calle Hang Dao, justo debajo de la terraza del City View Cafe. Aquí los relojes están mas baratos que en Bangkok. Por 20 € me llevé un Breitling y un Bulgari muy guapos. Antes de cenar nos acercamos al teatro de las marionetas acuáticas, junto al lago Hoang Kiem y disfrutamos del espectáculo. Cenamos en el Little Hanoi I, en Pho Ta Hien. Este nos parece el mejor restaurante para cenar en el barrio antiguo. No hay que perderse los rollitos de la casa, que están para chuparse los dedos.

martes 23 octubre: DEL MUSEO DE LAS FUERZAS AÉREAS AL TEMPLO DE LA LITERATURA, ESTO ES HANOI

Tras desayunar y consultar el correo en los ordenadores del hotel nos vamos a cambiar algo de dinero al banco que hay en la la misma Pho Bat Su, a unos 100 metros de nuestro hotel. El cambio que conseguimos esta vez es todavía mejor que en nuestra primera visita a Hanoi la semana pasada, 1 €= 22.646 VND. Después pillamos a un taxista muy apañao que nos cruza toda la ciudad para llevarnos al Museo de las Fuerzas Aéreas (1.000 VND la entrada).

Aquí podemos ver una auténtica colección de aviones y helicópteros de la época de la guerra contra los americanos. En el exterior del recinto hay un caza americano derribado en combate que es la auténtica atracción del museo. Es una antesala de lo que nos espera en el Museo de los Recuerdos de la Guerra de Ho Chi Minh. Cuando salimos del museo el taxista que nos ha llevado nos está esperando. Esta vez le pedimos que nos lleve al Templo de la Literatura.

Un consejo con los taxistas en Hanoi: hay que decirles siempre que pongan en marcha el taxímetro, porque ellos dirán que no funciona y querrán acordar un precio antes de empezar el trayecto. Pero de esta forma siempre nos saldrá a nosotros bastante más caro. Por poner un ejemplo, el trayecto desde el barrio antiguo hasta el Museo de las Fuerzas Aéreas, que duró unos veinte minutos, porque hubo que atravesar la ciudad casi enterita con el infernal tráfico de Hanoi nos costó 20.000 VND, vamos toda una ganga. Si hubiésemos regateado el precio seguramente habríamos pagado tres o cuatro veces más.

Visitamos el Templo de la Literatura (entrada 20.000 VND). Aquí se fundó en el año 1.070 la primera Universidad de Vietnam para educar a los hijos de los mandarines. El Templo consta de cinco patios y unas salas y antesalas muy interesantes. Lo mas destacable es la tranquilidad que se respira, y es que parece un oasis de paz y tranquilidad en el medio del ruidoso Hanoi. Junto a la salida del Templo, en Pho Van Mieu está el restaurante KOTO. Este restaurante tiene un proyecto muy interesante que ofrece información y orientación a los chicos de la calle. Allí tomamos un refrigerio antes de continuar con nuestra ruta cultural de hoy. Dando un paseo llegamos hasta Pho Dien Bien Phu, donde visitamos el museo del ejército (entrada 10.000 VND). Aquí está el tanque con el que los vietnamitas del norte entraron en el Palacio de la Reunificación de Ho Chi Minh el 30 de abril de 1.975, dando por terminada la guerra contra los americanos.

Comemos en un restaurante en la misma calle del museo. Esta es nuestra última noche en Hanoi y volvemos a cenar en el “Little Hanoi” de Pho Ta Hien. Al oirnos hablar español, nos pide permiso y se sienta en nuestra misma mesa un chico mexicano muy majete. Es un artista que ha conseguido las subvenciones necesarias para montar una escuela en Laos y enseñar a los niños mas desfavorecidos a pintar. Y así, con una animada charla con este personaje mexicano nos ponemos moraos de rollitos de la casa y otros manjares que nos sacan en este restaurante tan auténtico.

miércoles 24 octubre: LLEGAMOS A HOI AN, UN VERDADERO MUSEO VIVIENTE

Como nuestro vuelo para Danang sale esta tarde, aprovechamos para dar nuestra última vuelta por el barrio antiguo y acercarnos hasta la Catedral de San José, situada al otro lado del lago Hoang Kien, en Pho Nha Tho. De estilo neogótico, es como verse transportado a la Europa de la Edad Media. Enfrente de la Catedral descubrimos un garito que se llama “La Salsa”. Se trata de un restaurante de comida española de dudosa calidad, con unos precios deshorbitados por estos lares. Y es que, como siempre que hemos intentado comer tortilla de patatas, paella, gazpacho o calamares a la romana fuera de nuestra España, la experiencia nos ha salido rana, nunca aprenderemos. El local lo lleva un francés muy enrrollao que nos saluda todo el rato en nuestro idioma.

Después de comer cogemos un taxi hasta el aeropuerto (10 dólares los tres con las mochilas), y despegamos dirección Danang. Tras una horita de vuelo aterrizamos en el pequeño aeropuerto de Danang. Al salir de la terminal nos asaltan los taxistas y después de regatear un poco nos llevan a Hoi An por 180.000 VND. Echamos un vistazo a los hoteles de la zona de Nhi Trung, la parte nueva de la localidad y al final nos decidimos por el Thanh Binh III. Está bastante bien, con piscina e internet gratis. La habitación doble con AA, TV y desayuno nos sale por 17 dólares después de regatear un ratito. Bueno, como ya ha anochecido nos vamos a conocer la Ciudad Antigua de Hoi An, verdadero museo viviente. Es una zona cerrada al tráfico y mantiene intacto el estilo de arquitectónico del siglo XIX, cuando era uno de los mas importantes puertos comerciales del sudeste asiático.

Nada mas salir del hotel nos encontramos a Catt y Megan, la simpática pareja de americanos que habíamos conocido en Halong Bay. Nos ponemos al día de nuestras vivencias de las últimas jornadas y quedamos para cenar al día siguiente. Esa noche cenamos en el “Cargo Club”, en Bach Dang, dentro de la Ciudad Antigua. Este restaurante es precioso, adornado con farolitos chinos, como todos los de esa zona de Hoi An. La verdad es que la Ciudad Antigua de Hoi An, por la noche parece un decorado, no parece real, es todo como de cuento, un magnífico lugar donde quedarse a descansar unos días.

jueves 25 octubre: UN LLUVIOSO DÍA EN HOI AN

Después de reponer fuerzas en el hotel nos vamos a visitar los museos y casas centenarias que hay en la Ciudad Antigua bajo una persistente lluvia que nos acompañará todo el día. Para ello hay que pagar una entrada (70.000 VND), que da derecho a la visita de 2 museos y 2 casas centenarias, así como otros puntos de interés que hay en la Ciudad Antigua. Visitamos la sala de reuniones de la congregación china de Cantón, el puente cubierto japonés, la casa Tan Ky y el mercado de Hoi An.

Comemos en el Blue Dragon, en Bach Dang, junto al Cafe des Amis. Después de comer nos líamos a mirar sitios donde hacernos algo de ropa, y es que ésta es la mayor atracción de Hoi An, el pueblo esta lleno de tiendas de ropa donde en cuestión de horas te hacen cualquier prenda a medida. Valle pica y depués de tomarse medidas encarga un vestido y un abrigo. Esa misma noche pasaríamos a recogerlos, son la caña estos vietnamitas, y encima todo baratísimo.

Esa noche habíamos quedado a cenar con Catt y Megan, así que nos vamos con ellos al Cafe des Amis, donde sólo pides la bebida, pues el cocinero, el Sr. Kim, que es un cachondo, hace lo que se le antoja cada noche. Resulta estar todo exquisito, y después de ponernos las botas nos vamos a tomar un te y un dulce al Tam Tam Cafe Bar, justo enfrente del Cargo Club. Aquí recomiendo el Coco-Choco, un pastelito que me lo tomaría a todas horas durante nuestros días en Hoi An. No despedimos de Catt y Megan y quedamos para vernos en Ho Chi Minh, en los últimos días de nuestro viaje.

viernes 26 octubre: HOY NOS VAMOS A HUE, Y ES QUE EN HOIA AN NO PARA DE LLOVER

Como en Hoi An no para de llover, después de ver el tiempo en internet, hemos decidido irnos a Hue, que parece que está algo mas estable. Para ello ayer por la tarde compramos en una agencia los billetes de autobús por 2 dólares y medio. A las 8 de la mañana pasa el bus a recogernos por nuestro hotel. El viaje dura 4 horas y el paisaje es muy chulo.

Llegamos a Hue, y como siempre el autobús nos deja en un hotel donde se llevarán la comisión correspondiente. Ya que estamos, nos dejamos querer y sube Valle a ver la habitación, pero no le convence y nos vamos, no si antes habernos bajado el precio inicial el chico del hotel al ver que nos íbamos, jejeje, mola esto de regatear por una habitación. Una vez en la calle nos asaltan los ganchos de algunos hoteles. Aconsejados por la Lonely queremos quedarnos en Le Loi, junto a la zona de Pham Ngu Lao, y nos decidimos por el Thai Binh III, en Nguyen Tri Phuong. Sacamos la habitación triple con AA, TV, desayuno e internet por 12 dólares.Como son las 2 de la tarde y ya hay hambre, cruzamos el río perfume por el puente de Trang Tien y nos quedamos a comer en el Lac Thien, cerca de una de las puertas de entrada a la Ciudadela, concretamente la puerta de Thuong Tu.

El sitio es muy peculiar, tiene dos plantas con terrazas que dan a la calle Dinh Tien Hoang. Las paredes de todo el restaurante están llenas de dedicatorias de gente de todo el mundo, y el dueño es un curioso señor sordomudo que regala a todos sus visitantes una especie de abrebotellas de madera fabricado por el mismo en cuestión de segundos delante de ti. También nos enseña unos álbumes donde guarda las fotos que la gente que ha pasado por su restaurante le envía desde sus paises de origen, posando todos ellos con el particular abrebotellas en la mano. Huelga decir que tiene fotos de gente de todo el mundo. Tras una suculenta comida nos vamos a dar un garbeo por la Ciudadela con nuestros correspondientes abrebotellas en la mochila.

Como es algo tarde y la Ciudadela cierra a las 5, decidimos visitarla mañana con un tour que contratamos en el Hotel por 7 dólares, que además incluye la visita a 3 tumbas reales, a la pagoda de Thien Mu, una navegación en barco por el río perfume, visita a una fábrica de incienso y la comida. vaya 7 dólares más bien aprovechados!!!. Esa noche cenamos en Pham Ngu Lao, en el segundo piso de un restaurante con unas camareras muy simpáticas que se pasan toda la cena riéndose, jejeje, son cachondos estos vietnamitas.

sábado 27 octubre: CIUDADELA Y TUMBAS REALES

Después de desayunar un bocadillo de tortilla a la francesa con queso, legado del colonialismo francés por estos lares, bajamos a recepción donde nos está esperando nuestro guía para el tour de hoy. En el minibús coincidimos con una simpática pareja de madrileños que también viajan por libre y que después de varios años yendo a centroamérica han decidido ir este año a Vietnam, sin saber nada de inglés, y cuando digo nada es nada, o sea, cero. Viva el idioma mundial de señas y gritos!!! (esto para los que no se atreven a salir de casa, jejeje).

Así que entre anécdotas y risas nos disponemos a visitar la Ciudadela de Hue. Con un perímetro de 10 kms. cuadrados, es una bonita construcción destinada a ser vivienda del emperador, ya que Hue fue capital de Vietnam allá por el siglo XIX. Bueno, en realidad se puede ver lo que queda de ella, porque la Ciudadela de Hue fue escenario de una de las batallas más memorables de la guerra contra los americanos, llevada al cine en innumerables películas como “Full Metal Jacket” de Stanley Krubick. Hue, ciudad cercana a la zona desmilitarizada DMZ (zona de división entre Vietnam del norte y Vietnam del sur, vamos entre los buenos y los malos, como siempre nos lo han mostrado en el cine), estaba en poder del ejército sudvietnamita, hasta que cayó en manos del Vietcong. Aquí comenzó un asedio de las fuerzas norteamericanas por reconquistar la ciudad que duró tres semanas y media de intensos combates cuerpo a cuerpo dentro de la Ciudadela. Aún se pueden observar los impactos de bala en muchas de las paredes de interior del recinto. Es impactante ver como los niños hoy en día juegan al fútbol entre los tanques yankees y nortvietnamitas que hay expuestos en el exterior del recinto.

Después de esta visita nos dirigimos a las afueras de Hue, donde visitamos tres tumbas reales, cada cual más faraónica, no se cuidaban mal estos emperadores. Paramos en una tienda de artesanía de la zona donde fabrican incienso y nos vamos a comer a Hue. Después de la comida visitamos la pagoda budista de Thien Mu. Resulta interesante observar la vida diaria en la pagoda de los jovencísimos monjes novicios. También en esta pagoda está el coche Austin que transportó al monje Thick Quang Duc hasta Saigón, lugar donde se inmoló en 1963, en protesta por la política del presidente de entonces.

Tras la visita a esta pagoda volvemos a Hue en barco, a través del río perfume, disfrutando de unas maravillosas vistas. Después de una reparadora duchita en el hotel, nos vamos a dar una vuelta por la orilla sur del río. Nos tomamos una cerveza en un pub muy animado y decidimos coger unos tricksaw para dar una vueltecilla un poco más amplia. Los conductores resultan estar muy contentos (algo fumados), y nos van ofreciendo “little very young girls” todo el rato, un poco cansinos. Esa noche cenamos de nuevo en Pham Ngu Lao, ésta vez nos damos un pequeño homenaje en el restaurante “La Carambole”, una de las mejores cenas del viaje, mezcla de cocina francesa y vietnamita. Allí conocemos a un catalán que se ha tomado un año sabático y viaja por el mundo sin rumbo fijo, un tío muy cachondo.

domingo 28 octubre: DE VUELTA A HOI AN CON MEJOR TIEMPO

Hoy nos volvemos a Hoi An, así que otra vez 4 horitas de autobús. Una vez en Hoi An el conductor del autobús nos para en un hotel de las afueras haciéndose un poco el tonto (en este hotel se lleva la correspondiente comisión). Se baja todo el mundo, pero nosotros nos negamos y poniéndonos un poco serios, le decimos que nos lleve a donde nosotros queremos. El conductor enseguida accede con un: no problem, no problem!!!. Ya son unos cuantos días en Vietnam y nos vamos curtiendo en batallitas de este tipo. Decidimos apostar a lo seguro y quedarnos de nuevo en el Thanh Binh III.

Nos dejan las habitaciones al mismo precio que en nuestra anterior estancia en Hoi An. Dejamos las mochilas en la habitación y nos alquilamos unas motos (4 dólares) para ir a la playa de Cua Dai, a pocos kilómetros de Hoi An. Comemos en un chiringito en la playa y nos vamos esa tarde a conocer la playa de China. China Beach fue muy frecuentada por los soldados americanos durante la guerra. Aquí venían en sus permisos a descansar, tomar el sol, hacer surf y escuchar a los Beach Boys, creo que hay hasta una serie de TV con ese nombre.

 

Esa noche cenamos en un sitio muy pero que muy recomendable. Está situado en la carretera que va desde Hoi An a la playa de Cu Dai, se llama “Son”. es un restaurante al aire libre hecho de madera encima miso del río, con un ambiente muy relajante. Se cena una estupenda comida vietnamita en unos sofás muy bajitos que hay en unas terrazitas que dan al río, mientras se escucha musiquita con velas por todos lados, en fin, un lugar perfecto para acabar el día. De vuelta a Hoi An, una parada con la moto en el Tam Tam Cafe Bar a disfrutar de un Coco-Choco y un te vietnamita, AH!!!, que dura es la vida del viajero. jejeje.

lunes 29 octubre: DE EXCURSIÓN CON LAS MOTOS HASTA DANANG

Hoy después de desayunar volvemos a alquilar una moto. Hace un día cojonudo y nos vamos con las motos hasta China Beach a pegarnos un bañito. Después de relajarnos un poco al sol visitamos las Montañas de Marmol (entrada 15.000 VND), que son unos promontorios rocosos de mármol frente a la playa, entre Hoi An y Danang. Allí se pueden visitar una cuevas y cámaras excavadas en el interior y que durante la guerra contra los americanos sirvieron como escondite. Incluso en el interior de la más grande había un hospital de campaña del Vietcong.

Como es la hora de comer enfilamos toda la playa dirección Danang hasta la playa de My Khe y comemos en una especie de marisquería de aspecto muy exclusivo. Después de un rato para hacernos entender (no hablaban nada de inglés), nos siven un “Shushimi”, que es un tipo de pescado crudo.

Después de comer y antes de volver a Hoi An no podemos resistir la tentación de meternos con las motos en Danang. Ésta, con 1.100.000 habitantes es la cuarta ciudad más grande del país, por lo que el tráfico y el caos es monumental. La verdad es que echándole un poco de valor enseguida te acostumbras y te ves metido de lleno en una corriente de motos, bicicletas y coches todos tocando el claxón. Es como un gran caos organizado. Después de callejear un poquito y con el temor de perder a Luis, que el pobre nos lograba seguír a trancas y barrancas ponemos rumbo a Hoi An.

Esa noche volvemos a cenar en Son, en la carretera de Cua Dai. Después de cenar se pone a llover y el camino hasta el hotel se convierte en una carrera de obstáculos en la que acabamos totalmente empapados, es lo que tiene el sureste asiático.

martes 30 octubre:  EN MOTO POR LOS ALREDEDORES DE HOI AN, UNA EXCURSIÓN MUY RECOMENDABLE

Hoy está lloviendo, por lo que después de desayunar nos quedamos en el hotel leyendo y entreteniéndonos con internet en los ordenadores de recepción. Viendo algún claro y confiando en que el día mejore un poco, nos cogemos unas motos y nos vamos a almorzar al “Cargo Club”. Muy recomendable el tuna sandwich y el pastel de banana. Como parece que ha parado de llover nos hacemos una ruta por las aldeas del otro lado del río Thu Bon. Es un paisaje precioso, lleno de campos de aaroz, y cabañas donde la gente nos saluda a nuestro paso.

Aquí, apartados de los hoteles y bares de Hoi An, tenemos un contacto más auténtico con los vietnamitas. Recomiendo encarecidamente perderse en moto por ahí, fuera de lo más turístico. Al final, como era previsible, comienza a llover y nos vamos al hotel a secarnos un poco, porque estamos empapados.

 

Esa tarde como no para de llover nos relajamos jugando al billar y tomando unas cervezas en el Tam Tam Cafe Bar. El billar es gratis, la cerveza muy barata y fuera está diluviando, así que no vemos otra forma mejor de pasar la tarde. Como es nuestro último día en Hoi An y los hermanitos Ortiz son amantes del riesgo, a última hora de la tarde se deciden a tomarse medidas y encargar algo más de ropa. Luis se compra una cazadora de piel y Valle unos pares de botas, asegurándoles las chicas de las tiendas que estarán mañana por la mañana, no problem!!!. Esa noche cenamos en el “Good Morning Vietnam” de Hoi An, una cadena de restaurantes de comida italiana repartidos por todo el país. Después de cenar nos tomamos nuestro último te en el Tam Tam Cafe Bar, ya que mañana nos vamos para Ho Chi Minh.

miércoles 31 octubre: DILUVIA EN HO IAN Y HUÍMOS AL SUR

No ha parado de llover en toda la noche y hoy al levantarnos y asomarnos a la ventana vemos que las calles de alrededor del hotel están totalmente inundadas. Es una pasada, la gente parece acostumbrada y se mueve con la bicicleta llegándole el agua hasta los pedales. Nos asomamos al río que pasa por el pueblo y está a punto de desbordarse, la verdad es que acojona un poquito. Valle y Luis se van a recoger la ropa que habían encargado, pero la cazadora de Luis no le queda bien y le tienen que hacer unos arreglos. Nuestro taxista nos está esperando ya en la puerta del hotel para llevarnos a Danang. Desde allí sale el avión que cogeremos hasta Ho Chi Minh. A última hora, ya con las mochilas en el taxi, y cuando Luis ya daba su cazadora por perdida (y el dinero de la señal también), aparece la chica de la tienda en su moto dando gritos, jejeje, por los pelos.

Esta vez volamos con Pacific Airlines en un cómodo vuelo de una horita. Ya en Saigón, al salir al exterior del aeropuerto de Tan Son Nhat hay doscientos mil taxistas ofreciendo sus servicios, pero hay que pasar de ellos y buscar el autobús con el número 152, que por sólo 4.000 VND te deja en la zona de Pham Ngu Lao, donde están los hoteles económicos. En unos 45 minutos llegamos a nuestra parada. Después de preguntar en varios hoteles de la zona, nos decidimos por uno de reciente inauguración que lo lleva una familia muy maja, mujer embarazada incluída. Después de regatear unos minutos nos dejan la habitación triple a 17 dólares.

Esa tarde damos una vueltecilla para situarnos un poco en la zona donde estamos. Ho Chi Minh City, antiguamente llamada Saigón es una ciudad inmensa, con más de 6 millones de habitantes dobla a Hanoi. Es el motor económico del país y hasta ella llegan vietnamitas de todos los rincones con la esperanza de mejorar su fortuna. También es mucho más occidental que Hanoi, vamos que parece una ciudad más como las nuestras si no fuera por el tráfico, que es una auténtica locura, miles de motos por todos lados sin respetar ninguna señal de circulación. A un par de manzanas de donde nos quedamos están las oficinas del Sinh Cafe (calle De Tham), lo tienen muy bien organizado, allí se puede organizar cualquier viaje o tour por Vietnam. Nosotros contratamos una excursión para el día siguiente al templo Cao Dai y a los túneles de Cu Chi por 5 dólares cada uno. Esa noche cenamos en un garito cerca del hotel, en el callejón que cruza de Pham Ngu lao a Bui Vien.

jueves 1 noviembre: TEMPLO CAO DAI Y TÚNELES CUCHI, DOS VISITAS OBLIGADAS

Nos levantamos temprano y a las 7’30 h. ya estamos desayunando en la cafetería del Sinh Cafe. A las 8 salimos en el autobús dirección al templo Cao Dai. El caodaísmo surge como fruto del intento de crear la religión ideal mediante la fusión de todas las filosofías y religiones de oriente y occidente, vamos un pastelón. El templo merece una visita, es espectacular, con un estilo muy peculiar, superrecargado y muy hortera, pero como llegamos sobre las 12’00 h., somos testigos de una de las plegarias que se celebran diariamente. Es una pasada ver a los cientos de monjes que se congregan en un momento, cada uno con su túnica de un color ,dependiendo de la categoría a la que pertenecen.De allí nos vamos a comer al cercano pueblo de Long Hoa. La comida no está incuida, pero nos ponemos morados de arroz con pollo y verduras, muy rico.

Después de comer viene el plato fuerte de la jornada, los túneles de Cu Chi (70.000 VND). Cu Chi está situado a unos 40 km. de Ho Chi Minh City, y desde allí el Vietcong preparaba los ataques a los americanos durante la guerra haciendo incursiones por los túneles hasta la antigua capital. Los americanos al principio no sabían como los vietnamitas del norte se les colaban hasta sus mismas bases, pero cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde. La red de túneles de Cu Chi, en sus mejores tiempos tenía más de 250 km de recorrido. Hoy en día sólo quedan unos cuantos kilómetros y lo que nos enseñan a los turistas son algunos tramos mejorados y ampliados. Pero basta para hacerse una idea de lo que aquello tuvo que ser.

Dentro de los túneles habían construído hospitales, colegios, fábricas de armas, cocinas, vamos, tenían de todo. Se te ponen los pelos de punta sólo de imaginar como aquella gente vivió allí debajo durante tanto tiempo. Se pueden recorrer varios metros por dentro de algún túnel, pero preferimos no hacerlo, es demasiado claustrofóbico para nosotros, tienes que ir obligatoriamente en cuclillas y no hay ninguna luz. También en el recorrido por el bosque donde están las entradas a los túneles nos enseñan todo tipo de trampas que los Vietcong preparaban a los americanos.

Esa noche cenamos en “Alvez Bo Bar”, en la calle Pham Ngu Lao, tienen unos spagheti carbonara deliciosos.

viernes 2 noviembre: MUSEO DE LOS RECUERDOS DE LA GUERRA Y PALACIO DE LA REUNIFICACIÓN, HISTORIA VIVA DE UN PAÍS

Hoy, tras desayunar en el Sinh Cafe, alquilamos los servicios de unos motorbikers (50.000 VND los tres) para que nos lleven hasta el museo de los Recuerdos de la Guerra (10.000 VND). Éste es el museo más visitado por los turistas occidentales de todo el país, y es el que sale en todos los reportajes y documentales que vemos sobre la guerra de Vietnam. En el se pueden observar todas las atrocidades de la guerra, contadas, eso sí, desde el lado vietnamita. Es una visita didáctica pero un poco fuerte. En el exterior hay vehículos blindados y aviones y helicópteros estadounidenses capturados por el ejército del Vietcong durante la toma de Saigón.

Después de esta visita, nos acercamos dando un paseo hasta el Palacio de la Reunificación. Éste era la sede del Gobierno sudvietnamita. El edificio se conserva casi igual que en abril de 1975, cuando los tanques de Vietnam del norte entraron en el recinto, momento en el que la República de Vietnam dejó de existir. Una de las cosas más impactantes es observar un helicóptero americano en el pequeño helipuerto que hay en el tejado del edificio, y que en su veloz huída, los yankees tuvieron que abandonar allí. La verdad es que la visita a este edificio es impactante.

 

Tras esta visita, nos tomamos un refrigerio en “Café Windos”. Es un lugar de moda entre la juventud vietnamita, son las 12 del mediodía y está de bote en bote con la música a todo meter. Damos una vuelta por la zona de Dhong Khoi y comemos en “Diamond Shops”. En esos grandes almacenes también echamos unas partidas al billar y a los bolos, justo en la última planta. Al final de la tarde, agotados, cojemos un taxi (30.000 VND), hasta Pham Ngu Lao. Antes de cenar nos tomamos unas cervezas en Seventeen, un pub donde hay música en vivo. Esta noche esta tocando un grupo local canciones de los Eagles. Esa noche tomamos unas hamburguesas en un local de la cadena “Lotteria” y nos vamos a dormir.

sábado 3 noviembre: NOS DESPEDIMOS DE HO CHI MINH DANDO UNA VUELTA EN MOTO, PRUEBA SUPERADA!!

Hoy como es el último día del viaje, y tenemos más que estudiado el loquísimo tráfico de Ho Chi Minh (o eso creemos nosotros), hemos decidido alquilarnos unas motos. (Aunque a Luis no le haga mucha gracia). Nada mas salir del hotel nos entran unos motorbikers y después de un breve regateo les alquilamos dos motos por 50.000 VND por unas horillas, ya que esa misma tarde sale nuestro avión para casa.

Así que esa mañana recorremos la zona de Le Loi y después Cholon. Bueno, confesar que la experiencia de conducir una moto por Ho Chi Minh no se me olvidará jamás en la vida. Son grandes avenidas con miles de motos que te atacan por todos lados, sin respetar ninguna señal o norma establecida, es una descarga de adrenalina continua. Comemos en Pham Ngu Lao y cojemos un taxi (5 dólares) hasta el aeropuerto. El vuelo a casa supone el final de nuestro viaje, la vuelta a la rutina diaria, pensando ya en el próximo destino.

 
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11 comentarios

  1. vivi

    hola chicos! les escribo desde Ho ian de donde quiero agradecerles por toda la informacion que aportan de los viajes, la verdad que me ha servido muchisimo y las recomendaciones tambien, por supuesto he probado el coco choco de Tam Tam Cafe, la verdad exquisitoooo
    un saludo y FELICITACIONES!!!!

    10 enero, 2011 en 9:59

    • Hola vivi,
      me alegro un montón de que te haya servido nuestro relato del viaje que hicimos por Vietnam. Disfruta de Hoi An, que es un sitio encantador donde poder relajarse después de un intenso viaje. Tómate un dulce en el Tam Tam Cafe por nosotros, jajaja.

      Un saludo

      10 enero, 2011 en 10:07

  2. pilareta

    Hola viajeros,
    había pensado visitar vietnam el mes de marzo, todavía no tengo el billete y la verdad es que me está costando encontrar alguna cosa económica.
    He visto en tu blog que volasteis a Bangkok primero, despues Camboia y luego desde el sur hacia Hanoi.
    ¿el tema de los visados se tramita en el mismo aeropuerto en el momento?
    Voy a viajar sola y me han comentado que son paises bastante respetuosos, es cierto?

    Bueno muchas gracias por adelantado

    24 enero, 2011 en 18:19

    • Hola Pilar, gracias por leer el blog, te he mandado un mail a tu correo particular.

      Un saludo

      25 enero, 2011 en 9:45

      • angel

        Hola, es interesante tu blog, queria preguntarte si Chau Doc can Tho te lo haces todo en el mismo dia
        y a q hora llegas
        gracias

        11 agosto, 2011 en 10:06

      • Hola angel, si te refieres viniendo de Camboya, si que te lo haces en el mismo día. A Chau Doc puedes llegar a las 2 o las 3 de la tarde, y desde allí en bus a Can Tho pueden ser un par de horitas.

        Un saludo y disfruta de Vietnam

        11 agosto, 2011 en 21:57

  3. angel

    muchas gracias, creo que esa va a ser la mejor opcion…

    22 agosto, 2011 en 8:44

  4. Ana

    Un relato maravilloso!!! si tenía algunas reticencias de viajar en plan libre a un país asiático, sin duda, me habéis convencido. Queremos viajar entre junio y julio de este año. Por cierto, vuestros vuelos son una ganga…no encontramos nada tan económico (supongo que será la diferencia de 5 años..jajaja). Nosotros somos como la pareja de Madrid, inglés no cero pero tampoco lo dominamos mucho. Quería preguntaros, si los guías que ofrecen en los tours, son de habla hispana o eso es mucho pedir.

    Saludos

    3 abril, 2012 en 13:39

    • Hola Ana,

      Me alegro de que te haya gustado el relato. Nunca hemos cogido un tour o excursión con guías en español pero si que los hay, aunque por supuesto tendrás que pagar algo más. Un saludo y buen viaje!!

      4 abril, 2012 en 16:36

  5. Ruben

    Muy currado, gracias

    29 marzo, 2014 en 10:59

    • Gracias Rubén por tu comentario. Espero que nuestro relato te haya sido de gran ayuda para preparar tu viaje.

      29 marzo, 2014 en 11:05

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