fin de semana en el sur de Cerdeña, mayo 2009

 

Elegimos Cerdeña para este fin de semana aprovechando una oferta como no, de Ryanair . Se ha convertido en nuestra low cost favorita para las escapadas por Europa. Por 10 euros por cabeza, y saliendo desde Manises, tenemos nuestro billete a “Sardigna”, como la denominan los sardos. El sardo es el segundo idioma hablado en la isla, después del italiano. Cerdeña es, después de Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo, por lo que resulta imposible recorrerla entera en tan pocos días. Como aterrizábamos en Cagliari, decidimos movernos por el sur. Para este viaje se apuntaron Félix y Neus, por lo que el buen rollete y las risas estaban garantizadas. Aunque lo más destacado de Cerdeña sean sus espectaculares playas, también hay un interior por descubrir, importantes vestigios prehistóricos de sus primeros pobladores, los Nuraghi y como no, una excelente gastronomía, basada sobre todo en la pasta y el pescado.

sábado 30/05/2009: ALQUILER DE COCHE EN EL AEROPUERTO DE CÁGLIARI IGUAL A PESADILLA. POR CIERTO, LA CENA, DE VICIO…

A las 09:00 h. despega nuestro vuelo de Ryanair, con media hora de retraso por culpa de un pasajero que no llevaba el DNI encima y ya había facturado las maletas. Como sin documento de identidad no se puede volar, hubo que esperar a que bajaran su maleta del avión, en fin, las normas son las normas, y cada vez son más estrictas. A las 10:30 h. estábamos aterrizando en el pequeño aeropuerto de Cagliari Elmas. Moderno y de escasas dimensiones, está situado a tan sólo 6 kilómetros de la ciudad. Hay líneas de autobuses que te dejan en el mismo centro de Cagliari en unos quince minutos, pero nosotros habíamos decidido alquilar un coche. Es la mejor forma de moverse por la isla con independencia absoluta y no estar sujeto a horarios ni a nada por el estilo.

Estaba previsto haber reservado el alquiler del coche por internet desde casa, pero por unas cosas u otras al final lo fuimos dejando. Por lo que teníamos que alquilarlo sobre la marcha en el mismo aeropuerto. Una cosa tan sencilla como esa, resultó complicarse por momentos, y es que no teníamos ni idea de que el fin de semana elegido por nosotros para viajar a Cerdeña también fue el de muchos italianos. Resulta que el día 2 de junio celebran el día de la República. En el aeropuerto de Cagliari hay unas cuantas compañías que alquilan desde coches a motos, pasando por pequeñas embarcaciones. Así que hubo que emplearse a fondo y repartirse para intentar encontrar un coche disponible. Fue Félix el que, casi cuando nos veíamos ya sin coche, dio la señal: Aquí queda uno!!!…y un poco más y nos quedamos también sin él. Resultó ser la oficina de la compañía Ruvioli. Un tio muy cachondo nos alquiló el último coche que le quedaba: un flamante “Fiat Grande Punto “, cómo nos gritaba en un italiano muy auténtico. Aconsejo encarecidamente reservar el alquiler de coche por internet, ya que además de asegurarte un vehículo, siempre sale algo más económico.Salimos del aeropuerto dirección a Quartucciu, localidad donde habíamos reservado el Bed & Breakfast. Cogemos la carretera nacional 554 hasta la salida de Quartucciu. Es nuestra primera experiencia conduciendo en Cerdeña y ya es suficiente para darnos cuenta de lo mal que conducen en la isla. Más tarde comprobaremos que además de no respetar muchas de las normas de circulación, en la carretera puedes encontrarte desde un perro a una cabra.

Nada más llegar a Quartucciu preguntamos por la calle del Bed & Breakfast a un par de personas y no tenían ni idea. La respuesta es bien sencilla: está situado en una zona nueva del pueblo y lleva poco tiempo abierto, además no tiene todavía el letrero colgado en la fachada. Después de dar unas cuantas vueltas, un chaval de un taller mecánico nos guía en su bicicleta hasta la puerta del Bed & Breakfast Stentadi. El Bed & Breakfast resultó ser todo un descubrimiento. Es una casa “campidanese” tradicional, remodelada con mucho estilo. Cuenta con tres habitaciones sencillas pero muy coquetas. Y lo mejor de todo, sin duda, es la pareja que está al frente del negocio: Anna y Antonio, que con su hospitalidad y buen hacer, consiguieron que nos sintiéramos como en nuestra propia casa. Un 10 para ellos!!!Nada más dejar las cosas en la habitación nos ponemos en ruta. Aconsejados por Antonio y Anna, nos dirigimos a la costa sureste de la isla.

Desde Quartucciu cogemos la carretera de la costa en dirección a Villasimius. Hasta llegar allí la carretera es una sucesión de curvas y más curvas, desde donde se divisan unas playas de arena blanca y aguas cristalinas, que son una verdadera pasada.Villasimius es un bonito pueblo costero rodeado de playas muy animadas. La calle principal está llena de terracitas muy cucas donde tomarse un refrigerio. Cuando llegamos a Villasimius eran las dos y media, y un poquito más y nos quedamos sin comer. Primer día, primer aviso: las cocinas de los restaurantes cierran a esa hora y son bastante estrictos. Nos metemos en el primer sitio que vemos abierto, el restaurante “Carbonara”. El sitio es elegante y no está mal, pero a esa hora nos vemos comiendo solos los cuatro, acompañados por el camarero casi constantemente. Se ve que el hombre estaba frito por irse a su casa. Pedimos una tabla de quesos de Cerdeña muy ricos y probamos los “malloreddus”, una pasta típica de la isla preparada con tomate, salchicha y queso de cabra. De postre nos sacan otra delicia de la zona, los “dolci sardi”, y resulta que vienen con sorpresa: dentro de uno de los pastelitos de la bandeja, Neus descubre un mini gusanito. Después de esa “experiencia” salimos del restaurante un poco cabizbajos, con ganas de disfrutar de una buena comida italiana, cosa que no tardaría mucho en llega.

Nos tomamos un café en una terraza y nos fuimos a buscar una playita donde pegarnos un chapuzón.Antes de seguir, me enrrollaré un poco con el tema del café. Una cosa tan sencilla como puede ser pedir un café y acertar, a veces, dependiendo del país o zona donde te encuentres puede tornarse complicadillo. Aún recuerdo en una de nuestras primeras experiencias viajeras en Estados Unidos, a Valle intentando explicarle a la camarera de una cafetería de Los Angeles que quería un cortado. Aquella ponía cara de circunstancias cuando Valle le explicaba que se trataba de café y un poco de leche. Así que, por si a alguien le sirve de ayuda, os diré que en Italia un “espresso” es un café solo, un “macchiato” es un cortado y un “caffe-latte” es un pozal de café con leche. Como anécdota, contaré que en esa cafetería de Villasimius yo pedí un café solo con hielo y el camarero me trajo un expresso en su tacita, y antes de que me diera tiempo a recordarle que lo había pedido con hielo, (esperando el vaso), aquel me puso un cubito de hielo en la taza. Y aún se quedó mirando como diciendo: “si que son raritos estos españoles”.

De vuelta a Quartucciu elegimos la playa “Porto Campus”. El agua está un poco fresquita, pero es una pasada la transparencia y limpieza de sus aguas.Después de una ducha reparadora en el B&B, nos vamos a cenar a Cagliari. Aconsejados de nuevo por Antonio, cenamos en el restaurante de su amigo Ginluca: el “Mondo e Gianluca”, en la calle G. Mameli, muy cerca del puerto. Es un local con un aspecto sencillo, pero donde se come de miedo a un precio asequible. Está regentado por Gianluca y su padre, el señor Raimondo. La especialidad es el pescado y siempre lo tienen fresco. El restaurante tiene carta, pero lo que se suele hacer allí es servir unos entrantes, un plato de pasta y por último un pescado preparado de la manera que cada uno quiera, todo ello a un precio cerrado. Nos dejamos llevar por Gianluca y enseguida vemos la mesa llena de entrantes: pulpo, anguilas, salmón con naranja, calamares, chopitos, sardinas escabechadas, fritura de pescado, etc…Ya casí estábamos llenos y aún faltaba el plato de pasta y el pescado. Le decimos que nos saltaremos la pasta y nos saca el pescado del día en una bandeja para que elijamos. Nos decidimos por una “espigola”. Nos la prepara al horno, con aceite de oliva, aceitunas y vino blanco. Uffff, estaba para morirse. Se me olvida decir que todo ello fue acompañado por un vino blanco de la zona muy rico. De postre tomamos unos “dolci sardi” acompañados por licores de la tierra. Después de cenar nos retiramos a dormir, había sido un larguísimo primer día de viaje y estábamos derrotados.

 domingo 31/05/2009: DE RUTA POR EL SUR DE CERDEÑA Y CENA A LA ITALIANA: BIRRA Y PIZZAS

Nos levantamos con las pilas cargadas y bajamos a desayunar a la cocina del B&B. Antonio y Anna nos han preparado un desayuno muy variado. Después de charlar un ratito con ellos, cogemos “la macchina” y tomamos rumbo al suroeste de la isla. Al salir de Quartucciu cogemos la carretera 554 y al llegar a Cagliari tomamos la 195 en dirección a Pula. Enseguida nos damos cuenta de que el paisaje en Cerdeña es muy variado: atravesamos unas salinas donde se pueden observar flamencos, pasamos por interminables playas, bosques de pinos y eucaliptus….. hay un poco de todo.

La primera parada fue en Pula. Allí visitamos la antigua ciudad de Nora. (entrada 5,50 € con visita al museo incluida). Bueno, la visitamos en cinco minutos, porque comenzó a llover y hubo que salir por piernas. Nora fue fundada por los fenicios a finales del siglo VIII. a.C.  Más tarde pasó a control cartaginés y finalmente se convirtió en una floreciente ciudad romana. Tras la rápida visita a Nora, nos fuimos a visitar el museo arqueológico de Pula, donde se encuentran parte de los restos encontrados en las excavaciones. El museo está en el centro del pueblo, así que aprovechamos para tomarnos una Ichnusa (cerveza sarda) en una plaza con bastante ambiente. Pula es un pueblecito muy coqueto con un centro histórico muy bien conservado con calles peatonales y casas con fachadas de colores atrevidos.

Desde Pula conducimos hacia el interior en dirección a Teulada, con el propósito de dejar la costa y ver algo del interior de la isla. Pasamos por la pequeña población de Domus de María, donde parece que se haya detenido el tiempo. Es un pueblecito muy tranquilo, donde no se ve un alma. Las calles están engalanadas, seguramente preparándose para la inminente celebración del día de la República. Continuamos hacia Teulada, donde llegamos bastante tarde, por lo que nos sentamos en la terraza de un bar situado en la misma carretera a ver si tienen algo de comer. Nos pedimos unos bocadillos y algo para beber. Teulada es otro pueblecito de interior tranquilo con sus calles estrechas y empinadas que desembocan en la iglesia del pueblo, vamos, que ni sacado de la peli “Bajo el sol de la Toscana”.

Después de comer decidimos ir a Sant ‘Antioco. Es la mayor de las dos islas sulcitanas situadas en el suroeste de Cerdeña. Está unida a tierra firme por un istmo por el que transcurre una carretera. Paseamos por el puerto de Sant ‘Antioco, y por el casco antiguo, desde donde se observa el Fortín de los Saboya.Conducimos hacia el norte de la isla y llegamos a Calasetta, un pequeño pueblo creado en el siglo XVIII por familias procedentes de la isla tunecina de Tabarka. Caminamos por sus calles hasta llegar a la iglesia y la torre, desde donde se ve la vecina isla de San Pietro. En Calasetta todas las casas están pintadas en blanco o tonos pastel, presentando un aspecto muy cuidado. Nos tomamos un “gelato” y ponemos rumbo a Quartucciu.Cuando llegamos al B&B Antonio y Anna nos habían dejado encima de la mesa de la cocina una bandeja de “Dolci Sardi” para nosotros, todo un detalle. Esa noche decidimos quedarnos a cenar en el B&B. Habíamos comprado unas cervezas y algo de queso de la zona, así que solo faltaban unas pizzas para prepararnos una típica cena italiana: “birra & pizzas”. Salimos del B&B y justo en la calle de detrás está la pizzería “Vecchia Stazione”. Allí compramos un par de pizzas gigantes. Alucinamos con lo buenas que estaban y por el precio de las pizzas. Las pizzas eran enormes y costaban sobre los 5 € cada una. Hay que ver lo que nos engañan en España con las pizzas. Después de cenar nos animamos y fuimos a Cagliari a tomar una copa, pero no había mucho ambiente, estaba casi todo cerrado, así que nos tomamos algo y nos retiramos a dormir enseguida.

lunes 01/06/2009: CÁGLIARI Y NUEVA VISITA A GIANLUCA

Hoy es el último día y lo hemos reservado para conocer Cagliari. En el desayuno quedamos con Antonio y Anna para cenar esa noche con ellos en el B&B. Siguiendo las indicaciones de Antonio, dejamos el coche en el parking del puerto. Es una especie de zona azul. Subimos paseando hasta la plaza Yenne y desde allí seguimos por la vía Manno y la vía Garibaldi. Son calle peatonales llenas de tiendas con mucho ambiente.

Llegamos a la Plaza Constituzione donde está el Bastion de Saint Remy. Subiendo las escalinatas hay un mirador desde donde se ve toda la ciudad de Cagliari. Las vistas merecen la pena. Desde allí caminamos hacia el interior de la vieja ciudad amurallada, la zona del “Castello”. Es una sucesión de calles muy estrechas donde todavía se conservan comercios de antiguos oficios, pero resultan estar cerrados por ser puente en Italia. Hemos reservado una mesa a nuestro amigo Gianluca, así que a las dos en punto estamos en el restaurante. Hoy queremos probar la pasta, y como ya sabemos la cantidad de comida que sirven, le decimos que no queremos entrantes. Aún así nos saca una exquisitez de la región: un plato de “Bottarga”, una especie de mojama. También nos saca unos calamares fritos. La pasta resulta estar buenísima y la dorada al horno con tomates frescos más. De postre, y como estamos hartos ya de tanto “Dolci Sardi”, pedimos otro dulce típico de Cerdeña: “las sebadas”. Son una especie de creps hechas de miel y queso que están para morirse. Para terminar, Gianluca nos saca limongelo y nos hace un café típico sardo, un “marroquino”.

Después de la comilona, nos damos una vuelta por la vieja ciudad de Cagliari y decidimos coger el coche en dirección a Sestu. Y es que desde que llegamos a Cerdeña no hemos parado de ver carteles por la carretera anunciando el gran Outlet de Sestu. Después de dar unas cuantas vueltas para encontrarlo, un chaval nos hace seguirle con el coche y nos lleva hasta el centro comercial, son muy majetes estos sardos con los españoles.  El Outlet resulta no ser tan espectacular como anunciaba la publicidad, pero bueno, nos damos una vueltecilla y aún Félix cae en la tentación de comprarse un caprichito.

Para cenar habíamos quedado con Antonio y Anna, así que después de una reparadora ducha nos vamos con ellos a comprar unas pizzas. Con estos precios estaría todas las noches cenando pizzas, están de muerte. Cenamos en la cocina del B&B, a base de pizza, cerveza Ichnusa y una especie de longaniza de la zona que han traido nuestros amigos italianos. Después de contar mil y una anécdota y de desearnos suerte en nuestros próximos viajes, nos retiramos a la cama, que mañana a las 6: 30 h. sale nuestro avión para Valencia.

 

martes 02/06/2009: Y COLORÍN, COLORADO, ESTE CUENTO…

Nos levantamos tempranito y en 15 minutos estamos en el desierto aeropuerto de Cagliari, y es que son las 5 de la mañana. Dejamos el coche en el estacionamiento de la compañía Ruvioli sin ningún problema y entre bostezos embarcamos en el avión. Otro fin de semana intenso que se acaba, vuelta a la realidad diaria, pero con vistas ya a la próxima escapada.

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