fin de semana en Amsterdam, mayo 2008

Elegimos Amsterdam para pasar un intenso fin de semana con nuestros hermanos. Al surgir un poco de imprevisto y tener que cuadraras fechas entre todos, el vuelo nos salió más caro de lo habitual (150 €). Pero bueno, como decía Al Pacino, la familia es la familia, y la verdad es que hacía tiempo que queríamos escaparnos todos juntos un weekend a alguna capital europea. Esta vez volamos con vueling, que es la lowcost que conecta Valencia con la capital holandesa. Amsterdam, ciudad cosmopolita y tolerante donde las haya, nos sorprendió gratamente, destacando la zona de los canales, con sus gentes circulando tranquilamente en bicicleta y sus famosos coffee sEhops. Como en todos los destinos que visitamos, nos fuimos con la idea de: “tenemos que volver tranquilamente a ver esto mejor”, pero claro, el mundo es muy grande…

viernes 23/05/2008: NUESTRA PRIMERA EXPERIENCIA EN UN COFFEE SHOP

Nuestro vuelo sale de Manises a las 15:50 h., así que quedamos al mediodia con nuestros hermanos y nos vamos en coche hasta el aeropuerto. Lo dejamos en el parking de la terminal de llegadas (el único que hay), y subimos a la última planta del aeropuerto a comer algo antes de salir. Como habíamos hecho el check-in “on line”, a la hora prevista nos dirigimos directamente a la puerta de embarque. Sin retraso despegamos de Valencia rumbo a Amsterdam con la intención de pasar un intenso fin de semana. El avión, como no, va repleto de gente joven, incluyendo una “tipical spanish stag party”, o lo que es lo mismo: una despedida de soltero con torero incluido. Antes de despegar ya estaban toreando a las azafatas, es lo que tiene…

Después de dos horitas y diez minutos aterrizamos en el aeropuerto de Schiphol. Allí es muy fácil salir para Amsterdam. Hay trenes cada diez minutos que en apenas un cuarto de hora te dejan en Amsterdam Central Station. Ahi va un buen consejo: cuando se sale de la zona de embarque, enseguida hay unos cajeros para comprar los billetes del tren, pero lo mejor es pasar de ellos porque se quedan todos los pardillos (nosotros incluídos) y se forman unas colas interminables. Lo mejor es seguir andando por la terminal siguiendo las indicaciones de los carteles de “Train to Amsterdam”. Enseguida se llega a lo que parece la boca de un metro que baja hasta los andenes. Pues bien, allí hay montones de cajeros donde poder comprar los billetes. Ah, se me olvidaba, como orientación, decir que los billetes del aeropuerto a Amsterdam salen por 3,80 € y de Amsterdam al aeropuerto 2,30 €. La diferencia es por las tasas que se pagan para salir del aeropuerto.

Bien, habíamos reservado dos habitaciones en el Golden Tulip Inn Amsterdam Art, un moderno hotel situado al noroeste de la ciudad. La habitación doble salió a 130 € la noche sin desayuno. Es que los hoteles en Amsterdam salen carillos. Para otra vez lo haremos con más tiempo y miraremos la página Hostelworld, donde se pueden encontrar buenos precios. Para llegar al hotel hay que coger el autobús número 22 en las paradas que hay enfrente de la estación, y bajar en la parada de Zaanstraat. En unos pocos minutos se llega al hotel. Nada más dejar las cosas en la habitación y después de una reconfortante ducha salimos a la calle dispuestos a patearnos algo la ciudad. Ya cerca del centro, en el canal de Brouwers Gracht nos metemos en nuestro primer coffee shop, toda una experiencia. Después, ya de noche llegamos a la calle Damrak, cercana a la estación y una de las arterias principales de la ciudad. Acabamos cenando esa noche en un restaurante mexicano cerca del barrio rojo. Amsterdam es una ciudad cosmopolita y muy alegre, sobre todo los fines de semana en la zona. Es uno de los destinos emblemáticos para las despedidas de solteros de jóvenes de toda Europa, que llegan hasta aquí buscando ese ansiado paraíso en forma de drogas blandas y prostitución totalmente legalizadas, y es que el aliciente es tentador donde se mire. Esa noche después de cenar y de una tranquila visita a otro coffee shop acabamos dando botes en un pub de la zona de Damstraat.

sábado 24/05/08: PASEO POR EL CENTRO DE AMSTERDAM Y VISITA A LA CASA DE ANA FRANK

Nos levantamos tempranito y cogemos el autobús que para justo enfrente del hotel. Éste nos deja en la Estación Central, desde donde paseando buscamos una terracita donde desayunar. La encontramos en el New Market, junto a un castillo que parece sacado de una película de Walt Disney.

Después de reponer fuerzas nos dedicamos toda la mañana a pasear por el centro. Hace un día bestial así que intentamos alquilar un bote para dar un paseo por los canales a nuestra bola, pero nos dicen que ese servicio ya no se presta. Al parecer, ésto es debido a los accidentes que se producían con los botes, y es que la mezcla de alcohol con alguna pastilla, en combinación con la navegación por los canales era altamente peligrosa. LLegamos hasta el Dam, donde comemos algo en un asiático. Bueno, como sólo tenemos este día hay que decidirse por que museo o lugar emblemático visitar y por mayoría nos decantamos por la Casa de Ana Frank. La visita a la casa es dura, llegas a comprender la terrible odisea que pasó esta familia. Después de esperar un poquito de cola se llega a la taquilla donde se compran las entradas (8 €). Hay folletos de información en todos los idiomas. Tras la visita nos vamos al VoldenPark a tirarnos un ratito en el césped, donde nos quedamos medio dormidos, y es que el cansancio empezaba a hacerse notar. Tras esos momentos de relax empezamos a caminar en dirección a la parada de autobuses de la Estación Central. Paseamos por la animada calle Leidsestraat, llena de tiendas y bares. Nos tomamos algo en una terracita y cogemos un autobús hasta el hotel. Esa noche cenamos un kebab cerca del barrio rojo, y después de una visita a un coffe shop, donde por cierto trabajaba una española que nos informó sobre que pedir, acabamos en el mismo pub de la noche anterior.

domingo 25/05/2008: Y ESTO SE ACABA…

Hoy es nuestro último día en Amsterdam. Nuestro avión despega a las 19:00 h. Esta mañana nos levantamos tarde y a las 12:00 h. hacemos el check out en el hotel. Volvemos a coger el bus hasta el centro y nos pegamos un pedazo de desayuno en un garito de la calle Haarlemmerstraat, justo enfrente de la Estación Central. Después de meternos un fish and chips en el cuerpo nos damos un paseo por los alrededores del canal Singel y pasamos por una calle donde hay un par de coffe shops donde tienen cachimbas con un ambiente muy chill. Así que después de hacer alguna comprilla decidimos quedarnos en uno de ellos tomando una cerveza mientras fumamos un par de pipas de agua. Sobre las 17:00 horas enganchamos el tren que nos llevará al aeropuerto. Siendo poco más de las 21:00 horas aterrizamos en Manises dando fin a nuestra escapada por tierras holandesas. Al día siguiente a las 07:00 h. despertador y a currar, triste realidad.

 

 

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